Entradas

Portada

Imagen
Y, entonces, llega la portada de tu novela y te vuelves a emocionar. Y lo primero que piensas es que te gustaría poder decirle a tu padre: "Mira, Papá, sales en un libro de Anagrama. Sí, eres tú, pasándome el brazo por detrás de la espalda. No te preocupes por las alpargatas; quedan bien en cámara".

Un mes

Imagen
Hace tiempo que no escribo nada aquí. Llevo unas semanas bloqueado. Me cuesta trabajo incluso escribir e-mails. Comienzo este post y siento ya en esta línea la resistencia del lenguaje. Intento vencerla. Puntuar. Volver a hacerlo. Ganar así tres frases y parapetarme en la inercia, en la forma curva de la escritura que se mueve hacia delante sin saber muy bien cómo. 

Salto de párrafo y parece que siento un pequeño alivio. Últimamente sólo puedo escribir en cuadernos. Ahí, es cierto, no ceso de hacerlo. Escribir, por primera vez, para mí mismo. Me obliga la psicóloga a la que, desde hace varios meses, estoy visitando. Escríbelo para ti. Nárrate el mundo. Dale sentido a lo que te pasa. Cuéntate historias para afrontar la realidad. Invéntante un relato en el que las cosas sucedan por alguna razón. Un cuento donde los momentos tirados a la basura puedan ser reciclados y aprovechados. Un futuro en el que este dolor algún día te pueda ser útil. 

Con esos relatos, lleno cuadernos que nunca most…

Tiempo material

Imagen
El próximo jueves 15 de marzo inauguramos en el Instituto Cervantes de Beijing la exposición "Tiempo material: Procesos, memorias, afectos", que he tenido el privilegio de comisariar junto a Rosina Gómez-Baeza. Es fruto del convenio del Instituto de Industrias Culturales de la Región de Murcia con el Instituto Cervantes. Estamos emocionados, sobre todo por haber podido contar para la expo con la obra de Tatiana Abellán, Eduardo Balanza, Juanli Carrión, Nico Munuera, Sonia Navarro y Sergio Porlán, artistas que, como otros tantos de la Región de Murcia –y me vienen a la cabeza los nombres de más de cincuenta del más altísimo nivel (ojalá estas acciones sean el comienzo de muchas más en otros lugares)–, se encuentran ahora mismo haciendo unas obras que nada tienen que envidiar al mejor arte internacional. Por eso hemos propuesto una exposición sobre una preocupación fundamental del arte contemporáneo actual –la materialidad del tiempo como resistencia a la evanescencia del pres…

7 de marzo

Diez años ya. Parece mentira. Aún lo parece. Parece imposible. Y sigue siendo verdad. Hoy has vuelto a soñar con ella. Como tantas y tantas noches. Porque una madre sigue siendo una madre. En la ausencia. En la memoria. Es la herida que jamás sana. La cicatriz húmeda con la que aprendes a convivir. El dolor que se incorpora en alma, en los órganos, en la piel, el dolor que también a veces se posa en la sonrisa. En todos los gestos, en todo lo que eres, has sido y serás. Porque una madre sigue siendo una madre. Siempre. Desde el principio, antes de saber nada, antes de estar ahí. Hasta el final, hasta el final del final, hasta que puedas decirte humano. Una madre. Tu madre. La que se fue hace diez años. Diez años que nunca creíste que llegarían a pasar. El futuro del duelo. El futuro de la pérdida. Lo inimaginable. Lo que, a pesar de todo, con suerte, acaba llegando. 7 de marzo. Isabel Navarro. La mamá. Diez años ya. La flecha del tiempo tiene mil puntas.

Entrevista en "Contrapunto"

Imagen
A partir de ahora, en este blog también iré dejando rastros de algunas de las entrevistas que me vayan haciendo. Me he dado cuenta de que en Facebook todo se pierde y luego es muy difícil volver a ellas. Así que aquí va la que me hicieron Fernando Larraz y Gema Cuesta en el número 45 de la revista Contrapunto. Podéis descargar el pdf de la revista entera aquí. Pero también os la dejo como entrada del blog:

Arte y Literatura. Entrevista a Miguel Ángel Hernández
Por Fernando Larraz y Gema Cuesta
Miguel Ángel Hernández Navarro (Murcia, 1977) es escritor y profesor de Historia del Arte en la Universidad de Murcia. Junto a una sobresaliente actividad como crítico de arte contemporáneo, ensayista y comisario de exposiciones, es autor de una interesante obra literaria de ficción narrativa que incluye diarios, microcuentos, cuentos y dos novelas, ambas publicadas en Anagrama y reseñadas en Contrapunto (números 3 y 26): Intento de escapada(2011) y El instante de peligro(2013), que fue finalista …

Rendirse

Y, entonces, te rindes. Últimamente parece que es lo único que sabes hacer. Desistir, soltar, antes de que todo estalle. Es lo que también has hecho con el texto en el que has estado trabajando estas semanas. Después de varias moratorias, después de la insistencia, de la planificación, después de todo. No has podido llegar. Sientes que necesitarías un año entero para poder hacerlo. Por alguna razón, ahora todo se te atraganta. Estás lento. Difuso. Has perdido la destreza para escribir artículos académicos. 
Escribes un mail y dices que no. Que lo has intentado pero que no has podido. Te quedas fuera del reader sobre arte y migración en el que están todos los expertos. Un libro importante.
Has estado escribiendo textos por compromiso durante los últimos meses. Entregando uno y comenzando el siguiente. Cubriendo todas aquellas cosas a las que no supiste decir que no. Y posponiendo este texto, quizá el más importante, para más adelante. Porque lo otro era inmediato. Y había que acabarlo.…

Nada

Y, de repente, te preguntas por qué escribes. De repente, te preguntas todo. Pero escribes. Y sigues hacia delante. Aguantas la respiración y continúas. Porque ahora has aprendido a mantener el aire en tus pulmones. O al menos eso crees. La cabeza debajo del agua. El cuerpo sumergido. En el límite del hundimiento. Pero aún flotando. Porque mientras aguantas la respiración consigues mantenerte a flote. Es extraño. Paradójico. Dejar de respirar para poder seguir viviendo. Es extraño. Paradójico. Como el mundo. Como todo aquello que ahora no puedes ver ni entender. Porque tienes la cabeza debajo del agua. Porque aguantas la respiración. Porque intentas moverte hacia delante con aire en tus pulmones. Porque estás aprendiendo a nadar. Porque hay tantas cosas que no sabes hacer... A tus cuarenta años. Tan viejo, tan niño.