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Mostrando entradas de 2007

Año nuevo

Estamos llegando. Ya sabes lo que hay que hacer. Cierra los ojos y no hagas caso a nadie. Y sobre todo, oigas lo que oigas, no pares de correr.

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Los cinco libros de 2007

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No me gusta demasiado hacer listas, pero esta semana El faro de las letras, el suplemento literario para el que escribo en Murcia, me ha pedido que establezca un ranking con los cinco mejores libros de 2007. Evidentemente, tal lista no ha podido escapar a mis gustos personales. En estos casos, la razón, por mucho que uno quiera, juega siempre un papel subsidiario. Por tanto, mi lista responde esencialmente a gustos e intereses personales, razonados, es cierto, pero asentados en la subjetividad más absoluta. Aquí la transcribo tal y como fue publicada el pasado viernes 28 de diciembre. Quedan muchas cosas fuera, pero cinco libros son demasiado poco para elegir.


1. Exploradores del abismo, de Enrique Vila-Matas (Anagrama). Aunque no es el mejor libro de Vila-Matas, la calidad de su escritura no admite cuestionamientos de ningún tipo. Ni un momento he dudado en situarlo el primero de la lista. Este libro, que supone el regreso del autor al cuento, uno de los géneros que más ha hecho evolu…

Aniversario

Hoy, hace un año, nació No (ha) lugar. Se originó un día en el que no tenía nada que hacer (quizá el único día aburrido del año), y surgió como capricho más de navidad. El culpable principal (he de reconocerlo) fue Ángel y su Está la cosa muy mala, que me apasionó desde el primer momento. Su perspicacia y sentido del humor me siguen cautivando como el primer día. Luego descubrí que otros amigos, como Fernando Castro y Taun, habían iniciado el blog más o menos por la misma época que yo, y me convertí en un fiel seguidor de sus desvaríos.

Desde un primer momento, lo único que no tuve claro fue para qué iba a utilizar el blog, una duda que sigue conmigo y que difícilmente dejaré de lado, aunque, después de un año, quizá la respuesta que pueda dar es que un blog es un bloc, un cuaderno de notas, una bitácora de navegación que une dos realidades, la real y la virtual. Pero sobre todo, un blog es una herramienta de comunicación, un lugar para la creación de lo común. Responde, creo yo, a un…

Inteligencia narrativa

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Ricardo Menéndez Salmón, Gritar. Madrid, Lengua de Trapo, 2007. 128 págs.


No hace tanto que en este lugar comenté La ofensa, la última novela de Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971). En aquella crítica, entre otras cosas, decía que esa novela era el comienzo de la consolidación de la trayectoria de este joven autor, que se situaba en un lugar de enunciación privilegiado en el panorama de las letras españolas. También aludí en aquella ocasión a una característica escritura inteligente y culta, una prosa ágil pero meditada, plagada de referencias culturales, en el límite muchas veces del ensayo o la filosofía, lugar, por cierto, del cual proviene el autor. Pues bien, se podría decir que todas esos comentarios, especialmente aquellos que tenían que ver con la versatilidad e inteligencia narrativa vuelven a ser puestos en obra en Gritar, una colección de nueve cuentos que contribuyen a aumentar la sensación de que Menéndez Salmón ha emprendido una carrera imparable a la conquista de la …

Expiación

Cada vez tengo más claro que la Navidad, en lugar de alegría y gozo, es un tiempo de expiación y consuelo. Bien pensado, las pantagruélicas comidas familiares no responden a otra cosa que a la máxima de “penas con pan son menos”. Nos consolamos comiendo hasta la extenuación, cantamos villancicos para espantar nuestro mal, nos emborrachamos para olvidar las desdichas del mundo y compramos regalos para sobrellevar nuestro complejo de culpa.
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Feliz Navidad

Como a muchos otros, la Navidad me vuelve melancólico. Ha sido siempre una época de pérdidas, un tiempo para mirar atrás y recordar a los que ya no están. Sin embargo, hay momentos, como hoy, en los que el desenfreno me impide sentir otra cosa que un futuro que no acaba de llegar. Cuando eso sucede, cuando tengo dificultades para recordar, busco deliberadamente la melancolía y me la autoimpongo como penitencia. La necesito para reconocerme en aquello que ha dejado de ser. Entonces leo a Cioran y me encuentro con aforismos como este: 
“Del recuerdo del tiempo en el que no hemos sido y del presentimiento del tiempo en que no seremos nace la sugestión de infinitud melódica de la melancolía” (El ocaso del pensamiento).
Y vuelvo sonrojarme cuando digo Feliz Navidad.
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Descanso

Semana de comidas y cenas, de copas y fiestas, de fines y confines. Pero también de clases, lecturas y, sobre todo, de Cendeac, cuya programación de 2008 ya está finiquitada. Tras dos días sin dormir, ayer me metí en la cama a las diez de la noche. Hoy no he hecho más que gandulear. El gobierno dice que hay que comer conejo, pero yo optaré estos tres días de fiesta por el género avícola, y me tocaré los huevos para ver si incuban. Tiempo de regeneración. Estoy mudando la piel. Siento realmente que algo nuevo está fraguándose.
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Economías del placer

Hoy es para mí un día feliz. Por fin el gobierno de España dice algo en condiciones. Además, algo con lo que estoy tremendamente de acuerdo. Para hacer frente a la subida de precios de navidades, se recomienda “comer conejo”.Ya era hora de que un gobierno afrontase directamente la realidad de un país. Por fin se dicen las cosas a la cara. Comer pavo engorda, y el marisco está muy caro. Así que el día de nochebuena, una sopa, fruta, y a comer conejo toda la noche. Y en nochevieja, en lugar de cotillón, conejón, eso sí, con matasuegras incluido para paliar las deficiencias de la sin hueso. Seguro que al día siguiente nos levantamos con mejor cuerpo, sin resaca, y con la economía puesta a punto.No sé de quién habrá sido la idea, pero desde aquí lo felicito. Buena táctica: convertir las recesiones en erecciones. Alquimia pura y dura (nunca mejor dicho). Economías del placer, capital libidinal y trabajo inmaterial. Quizá en otra cosa no, pero en eso, yo cumpliré como buen español y seguiré…

Leer

Llevo unos días sin apenas escribir. Y es que no he tenido un minuto para sentarme frente al ordenador. Hoy, primer día que me siento en casi una semana, miro los libros que he ido comprando estos meses y que estoy deseando leer. Se acumulan en varios montones, pero creo que con paciencia y ganas les podré hincar el diente. Estoy que me leo encima.

Las navidades serán un remanso de paz para poder leer con tranquilidad. Tengo ganas de estrenar la nueva capacidad lectora de mis ojos nuevos. Ojos que todavía siguen acuosos después del seminario de Alfredo Jaar. Su obra me ha devuelto la confianza en el arte.

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Aún

Después de volver a recordar el proyecto de Alfredo Jaar sobre el genocidio de Ruanda, sin saber a ciencia cierta por qué, me han entrado unas ganas terribles de escribir poesía. Lo he intentado esta noche, pero parece que no me encuentro en condiciones de hacerlo. Así que he rebuscado en lo que tenía. Y he encontrado poco, muy poco. Un pequeño poema escrito hace unos años, cuando también quería ser artista. Nada digno de ser leído. Nada que me satisfaga demasiado. Aún así, lo escrito, escrito está.

Seguir dibujando
aún
hoy
que ya no es posible
respirar
Seguir dibujando
todavía
cuando has muerto
desconsolada
y me miras con ojos prestados
de otros que murieron
con sangre en los párpados
Y yo te miro sin que me puedas ver
sin que tus ojos
con sangre de otro
se apiaden en mí
Por eso
y no porque hayas muerto
debo seguir dibujando.


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Non olet

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Hace unas semanas, el artista madrileño Santiago Sierra (1966) inauguraba en la Lisson Gallery de Londres una exposición compuesta por veintiún módulos antropométricos en la línea de la estética minimalista: formas geométricas puras que se repiten formando un todo. Esta apariencia neutral cambia cuando leemos que esos módulos han sido construidos con excrementos humanos provenientes de las ciudades de Nueva Delhi y Jaipur. Excrementos que han sido recogidos por los trabajadores del Sulabh, lo más bajo de la sociedad de castas hindúes, obligados desde pequeños a trabajar llevando mierda de un lugar a otro para purgar los malos actos de su vida anterior. En la instalación, y debido a que los excrementos han sido tratados químicamente, nada de esto es percibido. Solo vemos unas formas abstractas y asépticas. Pero detrás de eso, se encuentra todo un sistema de explotación y sumisión frente al cual ladeamos la mirada.


Uno de los aspectos más relevantes de la obra han sido los numerosos prob…

Te(le)ología

Al final, sobresaltado por la crudeza de las imágenes, el hombre de blanco no tiene más remedio que ladear la mirada y apagar la televisión. Antes de acostarse, se frota los ojos y reflexiona unos segundos sobre lo que ha visto: la gran explosión, el agua, los animales descomunales, el cataclismo... todo más o menos aceptable hasta el que el bicho peludo se pone a dos patas y logra decir ‘mío’. A partir de ahí todo va a peor. Lo más triste es que mañana ponen lo mismo.

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Tareas

Intento aprovechar el puente para ponerme al día. Me senté el jueves por la mañana al ordenador y apenas me he levantado. Son las dos y media de la madrugada del sábado y no le veo fin a esto. Las cosas atrasadas me acosan. He adelantado mucho, pero todavía me queda. Había demasiadas cosas esperándome. Me siento como Sísifo, pero cada vez me cuesta más trabajo llegar a situar la roca en la cima de la montaña. Y a veces me pregunto si no sería mejor dejar de intentar moverla.

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Sin rumbo

Subió al tren con la única intención de perderse para siempre. Al sentarse, leyó este cuento y meditó unos segundos. Bajó en la siguiente parada y regresó a casa. No necesitaba la distancia para errar eternamente.

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La llave de la literatura

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José Carlos Somoza, La llave del abismo, Madrid, Plaza & Janés, 2007. 526 págs.

Aunque no es ninguna novedad, tras el éxito de El Código Da Vinci parece que la fórmula del bestseller se ha asentado entre nosotros. Y sobre todo, después de este fenómeno “literario”, parece que la literatura de entretenimiento ha entrado en un estado de práctica catatonia y acomodamiento a fórmulas establecidas, convirtiéndose en algo ramplón y aburrido. Los autores "a lo Dan Brown" han llenado las mesas de novedades de las librerías y aeropuertos hasta un punto casi nauseabundo. Libros y libros sobre las mismas cosas, muchos de ellos infumables y soporíferos, tanto que hoy en día, cada vez más, quien se arriesga con uno de estos mamotretos conspiranoicos es digno de ser elevado a los altares. Lo más triste del caso es que esa fiebre bestsellerista ha hecho caer en el mismo saco a obras y autores de calidad contrastada. Y lo más lastimoso: que parece haberse establecido una barrera insalv…

Snow music

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Fantástico el concierto de Michael Snow en el Cendeac. Una pena que la víspera del puente haya mermado la asistencia. Pocos, pero buenos. Snow se ha marcado una improvisación a piano como hacía mucho tiempo que no veía. Y luego nos ha enseñado uno de sus últimos vídeos. La verdad es que, aunque cueste un enorme trabajo la gestión, en momentos como estos uno se siente un privilegiado. Esta experiencias no se olvidan, y aumentan con los años.

[Piano Cendeac. by Manuel Saura]

De todos modos, lo más emociante de la tarde para mí ha sido poder sentarme un rato al piano de cola e improvisar durante unos momentos. Creo que lo he escrito ya en más de una ocasión, pero lo cierto es que cada vez que tengo un piano delante de mí, tomo conciencia de que, antes de cualquier otra cosa, soy un músico frustrado. Por mucho que escriba, siempre la música me acecha. A veces se me olvida, pero en ocasiones me vuelve a la mente el pensamiento de que la música puede lo que ningún otro arte. Luego reflexiono …

El cumpleaños de womahn

Hoy ha sido el cumpleaños de womahn. Y ni siquiera he tenido un momento para estar con ella. MichaelSnow se ha apropiado de su día. Ahora llego y la encuentro dormida, y, al mirarla, pienso que es la gran damnificada del CENDEAC, la que aguanta lo inaguantable y la que soporta cosas que están en la frontera entre lo humano y lo divino.

De todos modos, a womahn nunca le he dedicado un post, y probablemente nunca lo haré. Aunque quisiera, no encontraría de ningún modo las palabras para hablar de ella. Además, hay cosas que no necesitan ser escritas. Es, sin duda, la mujer perfecta. Esa que dicen que no existe. Y no es que no exista, es que duerme en mi misma cama (a veces).

Felicidades womahn.
Y gracias por todo.

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Vita brevis

Accidentado trasiego a Bruselas, la ciudad más aburrida del mundo. Dos días que han parecido tres semanas. Un maratón de avión y autobús que me ha hecho incluso perder la noción del tiempo. Tiempo eterno que he podido casi percibir en su espesor. Como dijo alguien que ahora no recuerdo, la vida es breve, pero hay días que se hacen interminables.

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Casi sin apenas tiempo

Casi sin apenas tiempo para deshacer la maleta tras el viaje anterior, salgo esta noche para Bruselas. Ya no controlo el espacio-tiempo. Estaba convencido de que el viaje era ayer y, si no llega a ser porque llamé para enterarme de la hora, me planto ayer a las tres de la mañana de camino al aeropuerto. Además, la confusión me ha partido en dos. El lunes tenía clase y apenas he tenido tiempo de avisar. El lunes por la noche, justo después de regresar, ya tenemos a MichaelSnow en el Cendeac. Así que poco tiempo tendré de hacer algo en condiciones. De todos modos, estoy deseando escucharlo, tanto su conferencia como su improvisación al piano. Seguro que será una experiencia interesante.

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Asignaturas

Ayer elegimos asignaturas para el año que viene. La cosa no ha quedado tan mal, aunque he perdido la "Teoría e historia del arte", de primero de Bellas Artes. Me quedo entonces con el "Arte contemporáneo" de primer ciclo de filosofía, la segunda parte de "Arte del Mundo Contemporáneo" de cuarto de Bellas Artes, y "Fuentes iconográficas de las artes plásticas" de tercero de Bellas Artes. Total 16'5 créditos, que comparados con los 24 de este año van a suponer un alivio considerable en mi estrés.

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Peligro: Arte

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En los últimos días ha saltado a la prensa la noticia de que Shibbolet, la obra de la colombiana Doris Salcedo en la Sala de Turbinas de la Tate Modern, ha provocado ya más de diez heridos, algunos de los cuales han demandado al museo. La obra consiste en una serie de grietas en el suelo de la galería. Unas grietas que dan la sensación de que algo terrible está a punto de ocurrir. Pues bien, como una profecía, lo terrible, en efecto, está sucediendo, pero en lugar de un gran cataclismo, el desastre es que la gente se tuerce los tobillos al caerse en las grietas. Y esto es así hasta el punto de que la Tate ha tenido que llenar la sala de carteles que alertan de la peligrosidad de la obra, advirtiendo al espectador que pise con cuidado y que no deje a los niños sin vigilancia.

Todo esto, que puede resultar hasta cierto punto divertido, me ha hecho reflexionar acerca de la equivocada idea de que el arte es algo bueno e inofensivo. A veces llevamos a los niños a los museos creyendo que all…

Pensamiento débil

El nihilismo me la suda.

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Más

Con el cansancio acumulado, las clases de hoy han sido un desastre. La de primero de bellas artes ha llegado incluso a un punto de surrealismo, cuando el sonido de la película que estaban viendo en la clase de al lado me ha anulado por completo y me ha imposibilitado para seguir hablando. Me ha quedado el recurso de hablar sobre los tratados de cocina de Leornado Da Vinci para comentar la Santa Cena, que he llamado la Santa Es-cena. Pero sobre todo me he dado cuenta de que necesito un descanso de verdad, de lo contrario quizá el descanso acabe siendo eterno.

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G.

Gracias a algunos comentarios del blog, he podido saber que mi adorado Vila-Matas ha comentado en una entrevista a paper de vidre que, entre otros blogs, se acerca a este no (ha) lugar de vez en cuando. Emocionado estoy. Y también extrañado. Sobre todo porque aquí hay poca cosa. Pero eso no se lo digáis a nadie.

G.

El malestar de la cultura

Regreso de Madrid hecho una lástima. Esta mañana me he levantado como si me hubieran pegado una paliza (cosa que, habida cuenta del lugar en el que me alojaba, aún no descarto; tengo marcas en los nudillos y sarpullidos por los brazos). La sensación de malestar ha sido tal que he tenido que cancelar la clase de la tarde. Y lo he sentido bastante, sobre todo por los alumnos. Aunque, bien pensado, creo que los he librado de una buena, una perorata sobre el cuadrado negro de Malevich y los orígenes antivisuales del arte moderno.

Antes de salir, por supuesto, he cargado en la librería del Reina. Entre pitos y flautas, y lo que me gasté entre el lunes y el martes, se me ha ido prácticamente lo que me pagan por las clases. Casi treinta libros. Pero merece la pena, sobre todo algunas cosas que es imposible encontrar aquí.

En las cuatro horas de regreso en tren, he leído el Ensayo sobre el cansancio, de PeterHandke. Era el libro apropiado para el momento, aunque no es ni mucho menos fiel a la …

Ambiente sórdido

Escribo a la carrera desde un wifi que se ha colado en la habitación del hostal en el que me alojo en Madrid. Y lo de hostal es un eufemismo. No diré el nombre por no ofender, pero es, sin duda, el peor lugar en el que he estado en mi vida. Anoche tuve que poner la mesita de noche y el guardarropas apoyado a la puerta para que no la abriesen los rumanos de la habitación de al lado.

Cuando le contaba esto a womahn, se la llevaban los demonios. ¿Por qué siempre vas a ese sitio? Y la verdad es que no le falta razón. Me podía haber alojado en algún hotel de verdad. Tenía presupuesto para eso. Pero no sé por qué extraña razón cada vez que vengo a Madrid me quedo aquí. Es como una regresión a los años cuarenta. De algún modo, la sordidez de este sitio me inspira. Le tengo un extraño cariño. Siempre me voy cargado de historias curiosas y personajes extraños que dan para poblar más de un relato. Ayer, por ejemplo, estuve más de dos horas observando a un argentino borracho imaginando que se tra…

Lenguaje

Sin saber exactamente por qué, al llegar a casa después de un largo día, se me van los ojos al libro de Roland Barthes que más me fascina, Fragmentos de un discurso amoroso. Lo dejé sobre la mesa después de las páginas que le dedicó el sábado pasado ABC y aún no he logrado volverlo a esconder. Es un libro que releo una y otra vez casi como si se tratase de un evangelio. Y según el estado de ánimo en el que me encuentre, me suelo identificar con un pasaje determinado; a veces con ninguno. Esta noche, tras darle alguna vuelta, he caído en la página 82 y me he visto punzado por la sensación que me ha acompañado a lo largo de todo el día. La sensualidad del lenguaje y la pasión de las palabras: "El lenguaje es una piel: yo froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras a guisa de dedos, o dedos en la punta de mis palabras. Mi lenguaje tiembla de deseo."

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Menos es Más

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José María Merino, La Glorieta de los Fugitivos (Minificción completa)
Páginas de Espuma, Madrid, 2007. 240 pp. 15 €

Microrrelato, minificción, minicuento, ficción hiperbreve... no parece estar demasiado claro cómo nombrar este género literario que transita entre el aforismo, la poesía, el haiku y el relato llevado a su mínima expresión (y a su máxima condensación). Lo que sí parece cada vez más claro es que, de un tiempo a esta parte, su uso se ha extendido hasta límites insospechados. Quizá los ‘tiempos que corren’, rápidos y veloces, en los que apenas tenemos tiempo para sentarnos a leer, han contribuido al éxito de las fórmulas breves. Y quizá por eso muchos son los escritores que han comenzado a cultivar este género ya no de modo subsidiario, como un apunte o un divertimento, sino como un fin en sí mismo.

Uno de esos escritores es José María Merino (A Coruña, 1941), cuya preocupación por los géneros chicos de la narrativa es conocida desde tiempo atrás. Aunque también ha cultivado …

Miércoles noche

Todos los miércoles por la noche sucede lo mismo. Demasiadas cosas. Es sin duda la noche más atareada. Al ritmo habitual de trabajo, se suma preparar las clases del día siguiente (para filosofía y bellas artes), escribir la crítica de libros de El faro de las letras y la columna de cultura de La Razón. Además, el miércoles por la noche es el momento en el que ya se han descargado los capítulos de Héroes y Prison Break. Así que toca ración doble. Una cosa tras otra hace que, al final, practicamente no pueda pegar ojo. Lo peor son los días en los que uno ya está cansado de antemano. Como esta noche, que no sé cómo lo voy a hacer.

Gravedad

Tras ser arrancada de cuajo, la uña cayó al suelo. Ya no pudo ponerse en pie.

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Mantra

Necesito más que nunca repetirme. Necesito más que nunca repetirme. Necesito más que nunca repetirme. Necesito más que nunca repetirme. Necesito más que nunca repetirme. Necesito más que nunca repetirme... Por momentos, el hastío se convierte en una sensación sublime.

Lío embarazoso

Para desconectar un momento de estos días de locura, no se me ha ocurrido otra cosa mejor que ir al cine a ver Lío embarazoso. Es aún más mala de lo que me esperaba. Virgen a los cuarenta al menos tenía su gracia. Pero esta es bazofia de la buena, un pastel de esos que se atragantan. Una verdadera parida. Recuperar la vista para esto... Esta noche prometo volver a Heidegger.

Efectos secundarios

Con el lógico nerviosismo de la primera noche, el hijo del sepulturero ayudó a su padre a colocar la lápida de una tumba. Mientras sostenía el mármol, escuchó golpes y gritos en el interior del panteón. Miró a su padre con el rostro desencajado por el terror. Pero la voz de la experiencia logró tranquilizarlo. "No te preocupes. Es normal. Enseguida se les pasa".

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Así que usted comprenderá

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Claudio Magris (Trieste, 1939) estaba en todas las quinielas del Nobel de este año. Muchos eran los que pensaban que su obra merecía este galardón, aunque al final, la decisión fue otra. De todos modos ser o no premiado no cambia el rol central que el autor ocupa en la literatura contemporánea. Un papel esencial que juega en su faceta de ensayista y traductor, y, sobre todo, en la –no tan alejada– de creador. Tanto en una como en otra, Magris ha creado un universo literario particular muy vinculado con la literatura alemana de la primera mitad del siglo XX, reactualizando como narrador la tradición literaria y cultural que tan bien ha analizado como ensayista. Dotada de un lenguaje ampuloso pero preciso, lleno de referencias culturales y, en ocasiones, difícil de seguir, su obra se ha convertido, sin lugar a dudas, en una de las más respetadas y admiradas del panorama internacional.

En Así que usted comprenderá, un pequeño librito de apenas cincuenta páginas, Magris vuelve a las distan…

Ceguera

Se despierta sobresaltado creyendo que está ciego. La pesadilla ha sido terrible. Un hombre de luz cose sus párpados con hilo de cobre mientras lo amenaza con cortarle los testículos. Ahora nota su cuerpo bañado en un fluido caliente. No sabe si es sangre, orín o semen. No importa; no no podrá encender la lámpara para averiguarlo.

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Mas cosas

Llevo unos días desaparecido en combate. Regreso ahora de Barcelona de soltar de nuevo la perorata sobre las estéticas migratorias. Aunque quisiera cambiar ya de tercio, está visto que la cosa sigue su curso, y ahora otros lugares como Oslo y Belfast parece que quieren más madera.

La última vez que parlamenté en Barcelona me quedé con mala sensación, ayer, sin embargo, creo que la cosa salió bien. Hubo un ambiente agradable y multicultural, y comenzaron a fraguarse nuevos proyectos. Además tomé conciencia de ser un ser global. Coincidí en el simposium con un coreano que vivía entre Nueva York y Pekín y que sólo después de tres días se dio cuenta de que yo era español. Como me había visto en Amsterdam y en Karslruhe estaba convencido de que venía de Berlín. Mi inglés, de nuevo, produce confusiones.

De todos modos, estoy otra vez sobrepasado por el trabajo. Y lo peor es lo que viene. En el Cendeac, mañana llega Dan Graham. La semana que viene KajaSilverman. A la otra MichaelSnow, y a la s…

Malas sensaciones

Pasó mucho tiempo hasta que me di cuenta de que estaba muerto. Desde el infarto, yo me veía más blanco, y, por mucho que me arrimase al fuego, mi cuerpo siempre estaba frío como el hielo. Mis articulaciones comenzaron a entumecerse. A veces incluso me costaba trabajo moverme sin parecer un robot. Pero seguía yendo al trabajo, comía en restaurantes, salía de copas, la gente me saludaba por la calle con normalidad y mis amigos quedaban conmigo como si nada hubiera pasado. Todo era aparentemente normal. Pero yo intuía que algo no iba bien. Y lo tuve claro cuando comencé a notar que mi mujer me echaba demasiado perfume, que la gente se tapaba la nariz en mi presencia y que unos gusanos amarillos bullían en mis intestinos y se comían mi piel. Después de un tiempo, lo único que me molesta es que nadie haya querido aclararme la razón de su hipocresía.

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Tantra textual

Parece que voy viendo un poco mejor y que oficialmente puedo pasar algún tiempo frente a la pantalla. Pero sin abusar. Lo que peor llevo es no poder leer con intensidad, pero sobre todo no poder escribir. Y en estos días sin sentarme al ordenador se me han acumulado unas tremendas ganas de darle al teclado. Como no tenía otra cosa que hacer, he seguido madurando argumentos para libros y artículos. Cada vez son más, y, en consecuencia, cada vez tienen menos posibilidades de hacerse realidad. Será cuestión de selección natural. Muchos morirán, pero los más fuertes podrán convertirse en letra impresa (o virtual). De hecho, algunos están a punto de salir a la luz, lo intuyo.

Ahora, al tocar el teclado del ordenador, siento bajar la escritura por los brazos hacia la punta de los dedos. Percibo ese placer casi como el del orgasmo, una energía que se desplaza de un lugar a otro, que quiere salir a la superficie, pero que aún no encuentra el modo. Supongo que no tardará en ver la luz. Aunque a…

Luces y sombras

Violando los protocolos, me demuestro que puedo estar frente al ordenador aunque sea sólo unos segundos. Todo es nuevo ahora. Parece que realmente hubiese recuperado la visión total, como si en estos años no hubiese visto realmente. Me fijo ahora en todos los detalles. Los estímulos del mundo me saturan. Aunque la luz aún me incomoda un poco. Lo peor, sin duda, son las luces por la noche y los halos que desprenden. Es como si estuviera en una ensoñación continua. Aunque de momento estoy mejor en la oscuridad. Es lo que necesitaba para convertirme al fin en un escritor de sombras.

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Veo

Veo. Pero escribe womahn. Yo, hasta dentro de unos días, no podré sentarme frente a la pantalla. Aunque ahora no puedo abrir los ojos, he comprobado que la operación ha salido bien. Me he mirado en el espejo y por fin, tras quince años, he visto mi rostro sin gafas. Me he dado cuenta de que los cristales estaban trucados. Ya sé por qué me ladran los perros.

Ahora estoy como el ciego de Diderot, descubriendo el mundo de nuevo. Ya os contaré.

Nota de la transcriptora: me tengo el cielo ganado.

(Lá)Ser o no ser

Mañana me opero de los ojos. Una intervención láser en la que, si todo va bien, me quitarán la miopía y astigmatismo que me han hecho ver el mundo con la barrera de las gafas durante toda mi vida. No se trata de estética. Me gusta llevar gafas. Me dan el toque intelectualoide que necesito para ser moderno. Pero soy tan dependiente de ellas que últimamente me las tengo que poner incluso para cosas que mejor no digo. No es desconfianza, sino que me gusta ver con quién estoy. Y eso a veces no se entiende bien. El colmo es que ya me las pongo hasta para ir al baño con la luz apagada. Si no, me agobio y me orino encima. Así que ha llegado el momento. Me he armado de valor (y de unos cuantos miles de euros) y mañana me enfrento al láser. Dicen que es rápido e indoloro. Pero que la recuperación lleva su tiempo. Varios días sin ponerme frente a la pantalla del ordenador y sin ver la tele. Y lo que es más grave, varios días sin leer ni escribir. Eso sí que me va a matar. No sé si lo resistiré…

Finde

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Al menos una vez al mes, me toca quedarme un fin de semana en casa de mi madre. Es un momento de regresión a la más tierna juventud. La vida en la huerta, los tiempos lentos, pero también los dolores de cabeza y la completa anulación intelectual. No sé si será cuestión de energías encontradas o corrientes subterráneas, pero lo cierto es que cada vez que me quedo allí me entra hambre y sueño.

Son fines de semana en los que no puedo hacer otra cosa que comer y dormir. Comer, dormir y, por supuesto, ver la televisión con mi madre. Este fin de semana llegué a la bajeza más absoluta y me tragué una película de Marisol, incluyendo comentarios de Carmen Sevilla,una joven promesa del rejoneo y un fulano rubio con pinta de peluquero. Cabriola, obra maestra de Mel Ferrer, homenaje a la rejoneadora Conchita Cintron, sin duda una de las peores cosas que he visto en mi vida. Cosa mala de verdad.


Como no me pareció suficiente, me vi también todos los programas cutres de las televisiones autonómicas, …

El dolor de la contención

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Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971) es uno de esos escritores que, sin hacer demasiado ruido, poco a poco ha ido fraguando una obra sólida, seria e inteligente. Después de una serie de novelas y colecciones de relatos publicados en pequeñas editoriales, el salto a una editora como Seix Barral es sin duda un paso decisivo y necesario en la trayectoria de un escritor no convencional como es el caso de Menéndez Salmón. Un autor que, desde un principio, ha dado muestras de una escritura intelectual, plagada de referencias culturales, en el límite muchas veces del ensayo o la filosofía.

En La ofensa (Seix Barral, 2007), esta escritura inteligente y sutil configura una novela que pausadamente va creando un universo de sensaciones incómodas que hace que el lector, casi sin darse cuenta, acabe con un regusto amargo. Una sensación producida también por una escritura distanciada, que narra la catástrofe casi desde la ataraxia, con la misma indiferencia que el protagonista desarrolla ante el do…

Prodigios

A mi padre le abrieron la cabeza de un golpe seco. Por eso todos se extrañaron cuando comenzó a brotar agua de su cerebro. Yo sólo puedo contarlo en los días fríos; en los calurosos, me evaporo.

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Metáforas de la creación

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Después de ‘Viajes por el Scriptorium’, vuelve Paul Auster a las librerías. Pero en esta ocasión no con una novela, sino con un guión. El guión literario de su primera experiencia como director de cine. Ya antes había realizado incursiones en el guión, algunas tan interesantes como ‘Lulu on the Bridge’ y sobre todo ‘Smoke’. Ahora, sin embargo, se embarca en una aventura en solitario que, a tenor de los muchas críticas recibidas, parece más que fallida.

No he visto la película, pero el guión es realmente decepcionante. Sin duda, los más austerianos disfrutarán de lo lindo, porque, igual que los inmediatamente anteriores viajes por el escritorio, el guión explora el propio universo creativo del autor. En este sentido, ‘La vida interior de Martin Frost’ retoma de nuevo la formación del mito del escritor con el que Auster ha trabajado desde un principio, reforzando esa idea heredada del escritor solitario que se enfrenta a sus miedos y sus recuerdos en una habitación, aislado del mundo, só…

Forclusión

Y nadie quiso nunca más volver a decir su nombre. Yo, en cambio, a veces se lo susurro al oído. Así sabe que al menos alguien recuerda que la muerte no queda tan lejos.

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Indecisión

¿Por qué has dejado de escribir?, pregunta el hombre de gris. Yo no sé qué responderle. Entonces me levanto del fango, hago como que estoy vivo, me siento frente al ordenador y escribo estas líneas. Perfecto, dice el hombre de gris, no queda ya nada en tu mente digno de ser contado. Vuelve al lugar donde te escondes. Nadie irá allí a buscarte.

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Todo lo que no he escrito

El otro día, volviendo de Londres, el avión hizo un extraño giro y comenzó a caer en picado hacia al mar. Fue sólo un instante, pero lo suficientemente intenso para que se me pasaran por la mente toda serie de cosas. Sin embargo, y me pesa reconocerlo, no pensé en mi mujer, en mi madre, en mi amante o en mis dos hijos pequeños. Lo único que se me vino a la cabeza es que, al morir, mi obra literaria iba a quedar inconclusa, que apenas había escrito nada y que me quedaban muchas cosas por hacer.

Dicen que antes de morir, transcurre frente a uno toda la historia de su vida. Pero a mi mente no se acercó nada de lo que había vivido. En cambio, sí lo hicieron todas las historias que podía haber escrito, una tras otra, desarrolladas y estructuradas perfectamente. Cientos, quizá miles de historias, algunas de las cuales me habrían hecho seguro pasar a la posteridad. Me vi desbordado por todo aquello mientras el avión parecía caer sin control hacia el océano. La gente chillaba, rezaba e intenta…

Soy persona

Encuentro como puedo un wifi libre en Karlsruhe. Parece mentira que un centro de arte y tecnología como el ZKM no tenga una red en condiciones. Lo único importante es que ahora ya soy persona. Después de mi intervención en el congresos, vuelvo a la normalidad. Me pongo cardiaco cada vez que tengo que hablar en inglés. Y ante un público como este aún más. Pero parece que la cosa ha ido bien. Por lo que se ve, he conseguido indignar a todos los anglohablantes, desde Hans Belting a la comisaria del Guggenheim. Y eso no está mal. He hecho una crítica muy dura de eso que nos quieren vender como el arte global, y una defensa del español como lengua académica, que no ha gustado demasiado por estos lugares. Mientras decía que nos estaban dando gato por liebre, los comisarios orientales me miraban con los ojos inyectados en sangre, como si se les estuviera descubriendo el negocio que hay bajo este sistema global de las artes.

El título del encuentro era "Dónde es el arte contemporáneo?&quo…

Vaya semanita

Esta es una semana de aupa. Después de la experiencia londinense, ayer parlamenté sobre Paul Auster y la muerte en el ciclo Lecturas sobre la Muerte, que organiza la Sociedad de Filosofía. Hoy, mañana y pasado, tenemos el Seminario de JudyChicago en el CENDEAC. Y el jueves salgo para Karlsruhe a seguir parlamentando en un encuentro sobre arte y globalización en el ZKM. Con este ajetreo lo que no sé es cómo sigo engordando. Será porque como a deshoras (y no dejo de comer a horas).

Sublimación

Al ver que ya nada tenía remedio, hizo de tripas corazón y se comió todo el amor que sentía por ella.

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Come Back 2

Por cierto: La vida privada de Martin Frost, lo último de Paul Auster me dejó más que frío. No sé cómo será la película, pero el guión es flojo, flojillo. Quizá para un corto de no más de 15 minutos podría dar, pero no más. Uno tiene la sensación de que la historia (una tontería de las grandes) se alarga innecesariamente. Admiro profundamente a Auster. Leo absolutamente todo lo que publica. Me parece alguien que tiene mucho que decir. Pero aquí, y mucho más que en Viajes por el Scriptorium (que a los austerianos creo que nos gustó), se advierte un agotamiento difícil de sacar adelante. Le deseo, en cualquier caso, la mejor de las suertes con la película, aunque intuyo que no calará demasiado. Yo, de todos modos, ardo en deseos de verla. El universo del escritor me sigue fascinando.

Come Back

Regreso de Londres con ocho horas de retraso, las rodillas rotas (no voléis con Flymonarch si superáis el 1'20 de estatura) y el estómago destrozado (no se os ocurra comer en St. John's).

Frieze no tiene nada que ver con Arco. Está a años luz. Allí uno tiene la sensación de estar viendo el arte en tiempo real. Además, es abarcable. Es un buen espejo para mirarse. Yo salí con la sensación de que todavía hay cosas interesantes en el mundo del arte. No tuve (al menos no demasiado) ese déjàvu que me asalta todos los años en Arco.

Luego, en la Tate pude ver la intervención de Doris Salcedo en la Sala de Turbinas. Sencillamente impresionante. Doris Salcedo es una de las artistas más serias del panorama actual, y lo que ha hecho allí (una serie de grietas en el suelo) me ha sorprendido muy gratamente. Todo lo contrario de la expo de MathewBarney en la SerpentineGallery, decepcionante a más no poder.

Aunque apenas he tenido tiempo de ver nada, sí he podido sacar unos minutos para dejar…

Frieze

Salgo hacia Londres con la intención de ver Frieze, el ARCO inglés (eso sí, con algo más de glamour y conciencia real de lo que es el mundo del arte). Pero lo importante es que, por primera vez en mucho tiempo, me dejo el ordenador en casa. Son sólo tres días, pero aún así es algo inaudito. Como diría Andrés Montes, algo está cambiando Salinas. Ya me reservo para la vuelta eso de ¡la vida puede ser maravillosa!

PD. Me llevo como equipaje de mano La vida privada de Martin Frost, el guion con el que dicen que Paul Auster ha dado el patinazo del siglo. Ya veremos.

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Hace tiempo que me fui

Hace tiempo que me fui. A veces regreso a buscarme. Entro a mi casa, me siento frente a mi mesa, copulo con mi mujer. Pero al mirarme al espejo, compruebo que hace tiempo que me fui.

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En condiciones

Termino, como siempre, a la carrera, el texto sobre Mabel Martínez para el Centro Puertas de Castilla. Siete páginas, pero me hubiese gustado escribir más. Y sobre todo, mejor. Mabel es amiga, y además su obra me parece interesante. Pero, como siempre ocurre en estos casos, uno va con la lengua fuera y no puede hacer nada en condiciones. Al menos en las condiciones ideales de trabajo. Ya me voy acostumbrando (qué remedio) a este sistema, pero también tengo gana algún día de disponer del tiempo (sobre todo psíquico, de concentración) suficiente.
Pienso a veces ingenuamente en cometer un delito y que me encarcelen. Allí, una vez acostumbrado a la sodomización, podría escribir con tranquilidad.

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Series de poderes

Entre texto y texto, mientras tomaba algo de aire para recuperarme, ayer acabé de ver la primera temporada de Héroes. Esta noche me pondré al día con la nueva, que ya lleva tres capítulos. Creo que lo he dicho en más de una ocasión: las series son uno de los lugares en los que la narrativa visual puede transformarse para sobrevivir. Perdidos, PrisonBreak o Héroes han sido (y siguen siendo) tres interesantes experiencias en este sentido. Es lo único que veo en la tele. Perdón, lo único de la tele que veo, porque lo visiono en el ordenador, calentito de Internet. La pantalla de la tele se ha quedado para el telediario, y a veces ni eso.

Con Héroes ha vuelto ha salir mi lado infantil y soñador. Y por las noches vuelvo a soñar que vuelo y que tengo poderes extraordinarios. Invisibilidad, telequinesia, parar el tiempo... nunca sé qué elegir. La invisibilidad me haría cumplir mi sueño de voyeur fisgón, y ver las intimidades de los demás. Lo de parar el tiempo siempre me ha fascinado. Y ahor…

La extimidad del abismo

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Exploradores del abismo es un libro de Enrique Vila-Matas. Decir esto, ciertamente, no es mucho. O quizá sí, según se mire. Y es que un buen número de críticas y comentarios recientes parecen situar este retorno del autor catalán al cuento como una suerte de brecha en el coherente y compacto ciclo narrativo de compuesto por sus últimas obras. Sin embargo, como el propio Vila-Matas afirma, este es, si no su libro más genuino, sí al menos uno de los más vilamatianos.

A mi modo de ver, más que como una ruptura, Exploradores del abismo puede ser entendido como una vuelta de tuerca más al largo y profundo proceso de deconstrucción efectuado por Vila-Matas en la ficción contemporánea. Una vuelta de tuerca operada ahora desde el cuento, si bien no creo que podamos hablar de un regreso sin más a este género. La clave es que Vila-Matas no vuelve al cuento, sino que el cuento vuelve a Vila-Matas. A Vila-Matas en tanto que autor en sentido barthesiano, es decir, como productor de discursividad. L…

Gente vil

El presidente de cierta universidad ha vuelto a hacer de las suyas. De nuevo, y como siempre, de modo rastrero y vil, ha herido a mis amigos. Lleva tiempo haciéndolo. No contento con echarlos de la universidad, los persigue allá donde van, con la única intención de hundirlos y machacarlos. Una actitud digna de un indeseable, de alguien que, aparte de perder el juicio, ha perdido todo sentido de la moralidad y de la ética. La actitud de un ser malvado. Persecución y venganza parecen ser los únicos términos que entiende. Curiosa versión de la caridad cristiana y del perdón que tanto predica.

Al volver a saber de esto, inmediatamente he tenido que escribir esta microficción:

"El domador descorrió el velo y mostró la bestia a los asistentes. Damas y caballeros, amigos y enemigos, he aquí un hombre malvado. Contémplenlo y absténganse de escupir en su rostro. No merece nuestra saliva".

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Novela

Llevo unos días de aupa, de un lado para otro, cargando con las agujetas esgrimeras y acabando textos a la carrera, sin apenas tiempo ni para decir lo saturado que estoy. Esta noche, hablando sobre la necesidad de escribir a deshoras para llegar a cumplir plazos, el maestro Shushi de anguila me ha comentado que Idefonso Falcones, el autor de La catedral del mar, escribió su novela levantándose todos los días una hora antes. Robando horas al día. Así salió, es lo primero que he pensado. Pero luego de camino a casa me ha ido surgiendo el gusanillo y he tomado una determinación para emprender mi novela, que la voy posponiendo día tras día. He pensado que la única manera de obligarme es ir publicándola online, capítulo a capítulo, o fragmento a fragmento. De esa manera, irá creciendo poco a poco, y también, de modo progresivo, podré ir viendo si va o no por buen camino.

Mi problema mayor es la impaciencia. Soy incapaz de emprender proyectos a demasiado largo plazo. Ponerme ahora con una no…

El noble arte

Vuelve la esgrima. Primer día del nuevo curso. Pedro Merencio, el cubano más rápido a este lado del Segura, nos ha preparado una buena bienvenida: festival de sentadillas y marchares por doquier. Me duelen hasta las pestañas. No estoy para nadie. Los muslos se me caen a trozos. Y los brazos los he perdido a media clase. De hecho, y gracias a la habilidad aprendida de Héroes, escribo ahora con la mente, lo único que aguanta con vida esta noche. No quiero pensar en mañana.

Uno de mis más ilustres comentaristas decía que esperaba que, a pesar del colapso de trabajo de estos meses, supiera decidir bien entre la pluma y la espada. Y la verdad es que, por mucha saturación que tenga, no pienso desistir del noble arte del hierro. Sé que nunca llegaré demasiado lejos. Pero, por primera vez en mi vida, no me importa lo más mínimo. Y es que -lo he escrito ya más de una vez- pocas cosas me divierten tanto como la esgrima. Concentración, intuición, simulación, seducción... empuñar la espada te cone…

Doscientos

Nueve meses después, "no(ha)lugar" cumple doscientos posts. No sé cuál será el equivalente en años humanos, pero es posible que sea algo semejante a la primera adolescencia. Una época de cambios, en cualquier caso. Cambios que también han llegado a mi vida profesional. Una nueva etapa, más ilusionante si cabe, pero también más compleja.

Después de doscientos posts, y después de los cambios, en los últimos días, estoy pensando qué hacer con el blog. Ahora que tengo alumnos, no sé cuál puede ser su reacción a las cosas que cuento aquí. Muchos no se enterarán, eso es seguro. Pero creo que otros muchos sí caerán aquí, aunque sea por casualidad. No tengo miedo, sino curiosidad. A mí me habría resultado bastante chocante poder acceder a ciertos aspectos de la vida de algún profesor. Pero me tuve que contentar con los cotilleos de los pasillos.

Una de las cosas que pienso estos días es hacer el blog aún más exhibicionista. Exponer aún más mi intimidad. Es decir, exponerla realmente. …

Tareas pendientes

Me pongo a mirar la lista de tareas pendientes y casi me da un síncope. Necesitas un plan, me dicen. Y yo me pongo manos a la obra. Como siempre he hecho, configuro horarios imposibles de cumplir, con apenas horas de sueño y sin un sólo minuto para vivir. Y ni aún así me cabe todo. Y ahora con las clases, ni hablamos. Digo yo que habrá que prepararlas. Y es el primer año de 4 asignaturas. Voy a tener que renunciar a cosas que me gustan, y también a cosas que sería importante hacer. Pero algo tengo que dejarme o me temo que perderé la cabeza. Ya veremos. He comprado un recipiente por si acaso.

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Apariencias

En el fondo, allí no se estaba nada mal. El problema era, como siempre, la superficie. Y que nadie se atrevía a subirse a aquella cruz.

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Escritura desiderativa

El trabajo me sobrepasa. Hoy no he tenido apenas un minuto de respiro. Sin embargo, durante todo el día, las ideas iban y venían con una rapidez pasmosa. Se me han ocurrido varios cuentos, una novela, un libro de ensayos y hasta unos cuantos poemas. Y todo eso mientras viajaba en la moto de un lugar a otro, mientras hacía como que escuchaba a quien me hablaba, y mientras en el retrete tomaba un respiro (no demasiado profundo). Siempre me ocurre igual, cuando más acelerado estoy, más creativo me vuelvo. No puedo hacer nada con el sosiego y la calma. Necesito este no parar para crear. Sin embargo, no encuentro el tiempo para sentarme en condiciones. Más que nunca, en estos momentos, me doy cuenta que la escritura es un acto de deseo, y que el deseo se acrecenta con la imposibilidad.

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Perder el rostro

Retiro mi foto del perfil del blog. Durante mi estancia en Amsterdam, conocí a una guapa gaditana que hacía una tesis sobre los diarios de Virginia Wolf. Hablando sobre la escritura y la intimidad, me recordó la idea de Deleuze: "escribir, perder el rostro". Desde entonces, la idea me ha seguido rondando la cabeza. Hasta que me ha hecho perderla, al menos en parte. Por eso ahora pierdo mi rostro y se lo cedo a Cioran. Y me recuerdo también una cita magistral:
El pesimista debe inventarse cada día nuevas razones de existir: es una víctima del 'sentido' de la vida.

Empezando

Primer día de clase. Buenas sensaciones. Después de más de un año en blanco, parece que no se me ha dado tan mal.

Siempre he tenido una relación contradictoria con la docencia. Lo mío es leer y escribir, y me cuesta horrores tener que hablar en público. Disfruto mucho más encerrado en la habitación que frente a los demás. Pero, al mismo tiempo, con la docencia (cuando sucede de verdad) hay una extraña satisfacción por el conocimiento transmito que no es igual a la de la escritura. La escritura pone en suspenso la recepción. Es un futuro, un deseo (aunque se goza al escribirla). Pero la comunicación oral produce la recepción al instante. La sensación de estar comunicando, de transmitir es mucho más acentuada que con la escritura. Es posible ver el efecto del conocimiento en el otro, en sus ojos brillantes y en su cara de sorpresa.

Creo que siempre he dicho que no me gusta dar clase. Pero confieso que es una pose. Me encanta. En el fondo, disfruto muchísimo. Eso sí, cuando hablo de lo que…

Acabado

Fin de partida. Llego a casa por fin después de dos semanas. Tenía ya ganas. Dos semanas es un tiempo incómodo para estar de viaje: demasiado para un viaje, y apenas nada para una estancia. Además, aquí me estaba esperando womahn con el primer episodio de la tercera temporada de Prison Break. Episodio que vimos nada más llegar, eso sí, tras los correspondientes arrumacos, caricias y cosas de las que me he visto privado estos días holandeses.

Al llegar a casa, reflexiono sobre estos días. Días de trabajo duro, pero también de expansión, en todos los sentidos. He conocido a gente muy especial. Personas que me han planteado nuevos desafíos y nuevas maneras de afrontar las cosas. En cierto modo, esta experiencia ha sido realmente esencial. Espero repetirla algún día. De momento, parece que la exposición, con su respectivo Encuentro, va a viajar a lo largo del año que viene a Belfast y Oslo. No he estado en ninguno de los dos sitios, así que la ilusión es doble.

Ahora, frente al ordenador, v…

Acabando

Esto va llegando a su fin. Dos días más. Y yo, reventado pero feliz. Después de unos días de intenso trabajo, saco unos segundo para escribir. Ayer inauguración de la exposición 2Move. Éxito de público y crítica. La verdad (y no es por nada) es que ha quedado la mar de bien. Mejor que en Murcia. El espacio que hemos utilizado (3 plantas del museo) ha permitido un montaje por secciones, con muchas menos piezas por sala, cosa que viene muy bien para no saturar al visitante con todo a la vez.

Ayer exposición, y hoy las dos intervenciones. La verdad es que estaba algo nervioso por tener que hablar en inglés. Pero al final ha salido. Sí. Salir ha salido. Cómo, ya es otra cosa. Me han dicho que se ha entendido todo. Ahora, no sé cómo habrá sonado. Conforme me iba oyendo, me daba la sensación de que aquello no tenía ni pies ni cabeza, y que nadie se iba a enterar de nada. Y creo que algo de eso ha tenido que haber, porque después de la conferencia todos me han felicitado. Decían que era una c…