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Mostrando entradas de 2008

Adiós

Se va, por fin, 2008. Año jodido, bueno en lo profesional pero terrible en lo familiar. No sé lo que deparará el futuro. Creo que sigue vigente el relato del último post del año pasado:

"Estamos llegando. Ya sabes lo que hay que hacer. Cierra los ojos y no hagas caso a nadie. Y sobre todo, oigas lo que oigas, no pares de correr."

Admiración

Como no podía ser de otro modo, he cogido la gripe, o algo que se le parece mucho. Es la excusa perfecta para no moverme de casa y seguir trabajando sobre RobertMorris. Para hablar de la suspensión en la visión, hoy he vuelto sobre los textos de JonathanCrary acerca del problema de la atención en la modernidad. Cuanto más los leo, mejores me parecen. Elegancia académica en estado puro.

La verdad es que estos días vuelvo a descubrir el placer de la admiración. Un placer que encuentro con más frecuencia en los libros que en la vida exterior, que me decepciona día tras día.

Noche feroz

Día raro. Cansado, sin fuerzas, somnoliento. Llego a casa y, sin cenar, caigo rendido en el sofá. Me meto en la cama y, antes de apagar la luz, le echo un ojo a La noche feroz, una novela de Ricardo Menéndez Salmón que tenía esperando para hincarle el diente. No puedo evitar leerla de un tirón. Su escritura de nuevo me maravilla. Por eso me levanto y escribo esta entrada, conmovido por el uso de la palabra, la violencia contenida, la profundidad de lo que no se acaba de decir... Un gran escritor, sí señor. Envidia sana. Y admiración sincera.

Inocentada

Este ha sido un año colmado de felicidad. Por fin he podido dejar de lado la melancolía. ¿La familia? Bien, gracias. ¿La Navidad? Alegre, como todos los años. ¿El mundo? Todo paz y armonía.

Improductivo

Llevo unos días en los que apenas me puedo concentrar. La Navidad me está afectando más de lo que había pensado. Estoy melancólico y tengo la cabeza llena de pensamientos que me alejan del lugar en el que estoy.

Me siento ante el ordenador y no se me ocurre nada que escribir. Esta mañana he enviado la crítica de El faro de las letras y apenas he podido pasar de una página. Ahora tenía que estar acabando el texto para el Premio de Pintura de la Cámara de Comercio, pero no hay manera. Me siento unos minutos, le doy una vuelta y me levanto. Luego me siento al piano y, entre pitos y flautas, se me pasan las horas muertas. Hoy me ha dado por bajarme partituras de Coldplay. Ahora estoy con «Viva la vida», a la que ya le he cogido el tono (yo, y el vecindario entero, que se estará acordando de toda mi ralea).

En este estado de aburrimiento productivo, entre ayer y hoy he podido leer Lo infraordinario, una serie de notas magistrales de George Perec, y estoy acabando El boxeador polaco, un libro…

Navidad y Apocalipsis

Si uno lo piensa bien, la Navidad se parece mucho al Apocalipsis. Más que un tiempo de alegría, parece un tiempo previo al Armagedón. Es el tiempo del gran banquete, de la orgía acústica y lumínica, el tiempo del gasto y el exceso. Comemos hasta reventar como si el mundo fuese a acabarse, cantamos villancicos hasta la extenuación como si estuviéramos espantando algún mal y bebemos hasta perder el sentido para intentar no pensar en lo que se avecina. Es como si lo peor estuviese a punto de ocurrir. Por eso nos aprovisionamos de víveres para varios meses y nos juntamos todos en la casa-búnker familiar, a la espera del momento de la gran demolición.

Literatura express

Mientras finalizo un par de textos, intento acabar también con una de las peores novelas que he leído en los últimos tiempos, El corazón de la materia, de Ignacio García-Valiño. La verdad es que no sé por qué se me ocurrió comprarla. Creo que fue la portada, que me sedujo y dejó expuesta toda mi líbidobibliópata. También el argumento: un científico que trabaja sobre los quarks y, tras la muerte de su mujer, comienza a dudar de la fisicidad de la materia. Un mejunjepseudocientífico y paranormal que, aunque apuntaba maneras, podía dar para una obra entretenida. Pero lo que he encontrado en el interior no tiene nombre. Y me extraña bastante, sobre todo porque García-Valiño es un escritor serio, que lleva a sus espaldas una larga trayectoria. Sin embargo, el libro es una suma de tópicos que no se puede aguantar. Y, además, escrito a la carrera. Eso sí, se lee rápido, aunque sea por la urgencia de terminarlo cuanto antes para no tener la sensación de estar perdiendo el tiempo.

Pero no todo …

Pongamos que todos son tú

Pongamos que todos son tú. Que todos de los que escribes, en el fondo, son tú. O mejor: que tú eres escrito por ellos, por todos de los que escribes, por todos los que te acechan. Todos los que te escriben.

Tú eres en ellos. Pongamos que tú eres en ellos. O pongamos que ellos son tu yo. ¿Ellos? Ellos. Todos de los que escribes. Ellos. Los que están ahora ahí, rodeándote, acechándote, mirándote fijamente. Ellos, por supuesto. Todos de los que escribes. Los que te siguen en cada palabra, en cada línea, en cada punto y seguido. Ellos. Los que están ahí. Ahora. En este preciso momento. Ellos, por supuesto. Todos de los que escribes.

Pero ¿qué hacen ellos aquí?

Estaban ahí mucho antes de que osaras preguntarlo. Ellos, todos de los que escribes. Estaban ahí. Antes. Sentados a tu mesa. Antes de que tuvieras lengua para preguntar, antes de que se inventaran las preguntas. Mucho antes. Antes incluso de que hubiera luz sobre la tierra. Ellos ya estaban ahí. Esperándote. Esperando a ser escritos. A…

Viajar en el tiempo

En el reparto de bienes, como es tradición en la huerta, a mí me tocó la casa de mis padres, la casa en la que viví hasta hace cuatro años. Es la casa que guarda la memoria de mi infancia y, por supuesto, el recuerdo de mis padres. Tuvieron que pasar casi siete meses para que me atreviese a entrar y a enfrentarme con el pasado. Pero me armé de valor y, al final, lo hice. Como relaté en un post anterior, allí me encontré sus cosas, las cosas de mi madre, esperándola, como si nada hubiese pasado. Fui consciente en ese momento de que nunca podría volver a vivir allí, en ese lugar entre dos tiempos. Tenía que traer la casa al mundo de los vivos. Y yo no podía hacerme cargo. Por eso la ofrecí a unos vecinos que buscaban un hogar. No la quería alquilar, sólo prestarla durante un tiempo indefinido. Lo único que les pedí fue que la cuidasen como si fuera suya. De esto hace unos meses, y lo cierto es que parece ser que están cumpliendo su palabra. La casa vuelve a estar viva. Y anoche tuve la …

Cumpleaños

20 de diciembre. Otro día de añoranza. Mi madre cumpliría hoy setenta y cinco años. Llevo casi toda la semana soñando con ella y con mi padre. Supongo que es una forma de hacerlos presentes en estos días en los que la ausencia se hace más patente. Hace unos años, melancólico por un amor perdido, escribí un pequeño poema: "los recuerdos toman cuerpo y suplantan lo perdido. Yo prefiero seguir añorándote". Hoy prefiero dejarme llevar por el cuerpo de los recuerdos.

Ubicuidad II

Otra noche de ubicuidad. Tres cenas y una entrega de premios. Y de nuevo carreras de un lugar a otro para conseguir llegar a tiempo. Menos mal que llevaba la moto y pude conseguir más o menos acabar con cierta dignidad. No sé cómo ocurre, pero siempre me las arreglo para que me sucedan estos solapamientos. Ayer me preguntaron que cómo lo hacía, que cómo conseguía estar en varios sitios a la vez. Y respondí sin pensar algo que, ahora, creo que no está demasiado alejado de la realidad: "no estoy en ningún lugar". La clave está en no acabar de estar en ningún lugar. Quizá más que de ubicuidad, tendría que hablar de desaparición. Uno sólo puede estar en tres sitios al mismo tiempo si no llega a estar del todo en ninguno de ellos.

Clifford

Excelente el seminario que James Clifford ha impartido en el CENDEAC durante esta semana. De nuevo, como suele suceder con los grandes maestros, un tipo genial. Buena gente en estado puro. Y sobre todo, lúcido y brillante. A través de tres estudios de casos, ha dado en varias de las claves para entender el lugar de lo indígena y lo auténtico en el mundo contemporáneo poscolonial. La historia del Ishi, el último indio de California, fue emotiva y reveladora. Pero la de la tribu esquimal de los alutiiq de Alaska ha sido fantástica: unos esquimales de religión rusa ortodoxa que cuestionaban toda relación esencialista con la autenticidad de lo indígena.

Siempre me ha interesado el punto de vista de Clifford. Y en este seminario me he cerciorado de ello. Es uno de los grandes, grandísimos de la antropología. Curiosamente, era la primera vez que intervenía en España, y por lo que poco que le gusta viajar, es probable que sea la última. Una lástima que hayamos sido tan poquitos. Antropólogos …

Camino

Resabiado con el mundo en el que había nacido, durante los noventa y cinco años que vivió, aquel hombre robó, violó, odió, asesinó, engañó, estafó y maltrató a todos sus semejantes. Sólo al final de su vida le fue revelado que, en realidad, era el Mesías y había venido a la tierra para redimir los pecados de los hombres. Supo entonces que había elegido correctamente su camino.

El arte de la prostitución

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Durante estas semanas hemos trabajado en clase sobre la relación entre arte y prostitución. Aunque a primera vista pueda parecer que nada tienen que ver, si uno lo piensa bien, no es descabellado afirmar que el arte moderno nace en un burdel. Como se sabe, “Las señoritas de Aviñón”, obra fundacional del arte moderno, no representa a unas mujeres de la ciudad de Aviñón, sino a una serie de prostitutas del burdel del Carrer Avinyó, uno de los más frecuentados por Pablo Picasso. Pero incluso años antes, un gran número de artistas modernos vincularon sus obras al universo de la prostitución. Pensemos por ejemplo en algunas obras célebres de Manet como “El almuerzo sobre la hierba” o la “Olympia”. El arte moderno se encuentra indisolublemente unido a la prostitución y al mundo de la noche. Ya el arte tradicional había mantenido una relación constante con la prostitución. De hecho, casi el total de los desnudos femeninos de la historia del arte habían sido desnudos de prostitutas. La idea d…

Resaca

Resaca monumental. Segunda cena pre-navideña consecutiva. Quiero acabar temprano pero siempre al final me dejo liar. Anoche: incursión en los bajos fondos murcianos. A las cinco de la mañana me sorprendo a mí mismo en el cuarto oscuro de un antro gay intentando explicar teoría queer a unos individuos que se deleitaban con una escena de sodomía en una peliporno mientras ingerían todo tipo de sustancias. Material literario en estado puro. La condición humana es una fuente de inspiración inagotable.

After Dark: Leer en la oscuridad

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Haruki Murakami (Kioto 1949) se ha convertido en la figura central de toda una generación de escritores que han llevado la escritura nipona a la contemporaneidad más radical. Un autor que ha sabido cartografiar como nadie la actual sociedad japonesa, una sociedad global y tremendamente contemporánea. A lo largo de su obra, Murakami ha presentado una sensibilidad extrapolable a las nuevas maneras de entender el mundo derivadas de la postmodernidad occidental. Con una escritura sencilla y rápida, Murakami aparece como un escritor que se mantiene en la frontera entre lo culto y lo comercial, en el equilibrio preciso que permite tener un apabullante número de lectores y, al mismo tiempo, comunicar intuiciones y problemas complejos.

After Dark, su última novela, es Murakami en estado puro. Hace algunos meses comentaba en estas páginas el estado de austerización en el que había entrado Paul Auster. Obras como Un hombre en la oscuridad son sólo para los amantes del escritor neoyorkino, que pa…

Aniversario

Cuatro años de felicidad. Sin duda, lo mejor que he hecho en mi vida.

Gracias womahn.

Lágrimas

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En los últimos días he releído De lágrimas y de santos, una de las obras más célebres de mi amado E. M. Cioran, el maestro rumano del pesimismo. Entre los muchos aforismos magistrales que tiene el libro, he encontrado una frase que define perfectamente la situación del sujeto contemporáneo: “cuando al final de su vida se quedó casi ciego, los médicos imputaron su mal a una sola causa: el exceso de lágrimas”. He pensado mucho en esto. Y he concluido que problemente hoy estemos cegados por las lágrimas. Hemos llorado tanto que apenas podemos ver el mundo. Las lágrimas nublan nuestra visión y no nos dejan ver aquello que sucede a nuestro alrededor.

En más de una ocasión he escrito aquí sobre la saturación de la mirada en la sociedad contemporánea. Hemos visto tanto que apenas podemos seguir viendo y emocionarnos con las imágenes. Estamos tan saturados que ya nada nos afecta. Pues bien, a la luz de la obra de Cioran, y en particular de esta frase, la saturación de las imágenes tendría que …

Web personal

Al final me he decidido a hacerme una web personal, algo más serio que el blog. Ahí colgaré materiales y textos que, por el formato o la extensión, no puedo subir aquí. De momento, la tengo en construcción y aún sin dominio. Iré subiendo cosas poco a poco, pero he pensado que voy a dejar ya aquí el enlace. Todos los comentarios serán bienvenidos. Para los curiosos, la estoy haciendo en iWeb, el programa de mac para la creación de webs.

http://web.me.com/mahernandez/

Entretenimiento

Llevo toda la mañana de liado con pruebas para hacer una web en mac. Tendría que estar acabando textos y estudiando. No tengo remedio.

Reencuentros

Hacía tiempo que no descansaba como lo he hecho este fin de semana. Tiempo de asueto. Leer, dormir, escribir y tocar el piano. Tiempo también de reencuentro con amigos y familia. Y tiempo de reencuentro conmigo mismo. Hacía meses que andaba perdido.

Ahora, tras el breve reencuentro, hay que ponerse de nuevo manos a la obra. Queda el último sprint del año. Como siempre, diciembre se presenta cuesta arriba. Mil cosas que entregar que hay que compaginar con mil compromisos que atender. Supongo que es lo que toca, aunque hablando de tocar, este fin de semana me ha hecho pensar de nuevo en la necesidad de encontrar tiempo para ejercer el noble arte de tocarse los huevos.

Ubicuidad

El superpoder que más envidio es el de la ubicuidad. Es curioso que en una serie como Héroes nadie lo tenga. Hiro Nakamura consigue detener el tiempo, pero nadie consigue desdoblarse y estar en dos sitios al mismo tiempo. Nadie... salvo yo mismo, que ayer comprobé que estaba cerca de poseer este don. En medio de esta vida loca, loca, loca, ayer me programaron dos conferencias al mismo tiempo. Y acepté estar en las dos. En otras ocasiones, había quedado con dos personas en sitios diferentes a la vez, o había llegado incluso a tener tres cenas programadas para la misma noche. Y siempre había conseguido salir airoso, aunque cenando tres veces y tomando tres cafés. Pero lo de las charlas me superaba. Tenía que comenzar una antes de tiempo y finalizarla corriendo, y empezar la otra algo más tarde. Y lo más importante: poder cambiar el chip de una a la otra, porque eran temas que nada tenían que ver entre sí. A la primera llegué con tiempo. Pero no pude empezar en hora. La gente se retrasó …

Felicidades

Hoy es el cumpleaños de womahn, también llamada Athena. Como siempre, apenas tendremos tiempo de vernos. Cada vez más la nuestra es una relación a distancia, aunque nunca hemos estado más cerca el uno del otro. No hay nadie en el mundo con quien me sienta como con ella. Es, sin duda, la pareja perfecta. Y además consigue aguantarme. Qué más puedo pedir.

Moyano

Acudo a la presentación del último libro de Manuel Moyano, El experimento Wolberg (Editorial Menoscuarto). Un libro de relatos en el que el autor, según sus propias palabras, deja ver su cara más realista. Aún no lo he leído, aunque mañana lo compro sin falta. De todos modos, mucho tiene que cambiar la cosa para no encontrar ahí a un maestro del cuento. Un escritor al que admiro profundamente. No exagero si digo que es probablemente el mejor escritor que tenemos en Murcia. Un autor que en breve será uno de los grandes (para mí lo es). Os remito a lo que escribí de su último libro el año pasado (La coartada del Diablo).

Entre las cosas que he escuchado, me ha llamado mucho la atención un comentario de Moyano sobre el género del cuento que, curiosamente, yo siempre he pensado: que se trata de un género que sólo leen los escritores o aquellos que están pensando en escribir. Salvando algunas (muy pocas excepciones), el cuento es un género que no tiene un lector puro, como sí lo tiene la no…

Confusión

Hace unas semanas, desesperado por la cantidad de personas que me llaman al móvil habitualmente, decidí comprar un nuevo teléfono cuyo número no desvelaría a nadie más que a los más íntimos y cercanos amigos. Iba a ser mi secreto, y nadie que yo no quisiera me iba a molestar. Sin embargo, como si se tratase de un castigo de los dioses por querer ausentarme de la sociedad, este móvil no cesa de sonar. Y lo más extraño de todo: nadie pregunta por mí. Desde el día que lo compré, no para de llamar gente preguntando por personas a las que no conozco: Pascual, Antonio, y ahora por Fran. A Pascual lo llaman del departamento de ventas de El Corte Inglés. Por lo que se ve, hay algún error con su tarjeta, un dato o algo así que tiene que modificar para que le puedan cobrar el último recibo del mes. A Antonio lo llaman de la sección de traumatología del hospital de Alicante. Hay unas radiografías que tiene que pasar a recoger para llevarlas a la clínica en la que tiene que hacer rehabilitación.…

Despiste

Después de tres días intensos de sodomía, glosolalia y pulsión de muerte, hoy me he dado cuenta de que necesito un descanso. Al llegar a casa tras acabar la clase que imparto en filosofía los viernes por la tarde, me he percatado de que llevaba el jersey al revés, con todas las costuras y las etiquetas por fuera. Tres horas paseándome por la clase y escribiendo en la pizarra hecho un adefesio. Y es que hay jerseys a los que no se les nota demasiado, pero el que yo llevaba hoy se notaba a la legua, varias etiquetas en el exterior, en el lado, en la parte de atrás, la talla, las costuras, los botones del cuello al revés... vamos, que iba bonico. Ahora lo pienso y me da por reirme. Imagino a los pobres alumnos oyéndome hablar del masoquismo, el proyecto político de la sodomía y de la teoría queer mientras observaban que su profesor no sabía distinguir entre dentro y fuera. La verdad es que desde que recorrí un largo trecho andando con el casco de la moto en la cabeza, no había tenido des…

Desinformación y sexo en vivo

Lo de la prensa española no tiene nombre. Esta tarde, mientras tenía lugar la primera conferencia de Ron Athey, los medios no han parado de llamar al Cendeac. Querían cerciorarse de que realmente iba a tener lugar allí un acto de sexo en vivo, y si iba a ser homosexual. En cuanto yo les decía que no, que sólo era una conferencia, la cosa perdía todo interés, por muy homosexual que fuera. Lo gordo del asunto es que algún medio escrito y radiofónico ha olvidado preguntar y cerciorarse antes de hablar. Y ya corren por Internet las acusaciones al gobierno regional por apoyar prácticas sexuales homosexuales en público. Hay que ver lo rápido que se mueven los bulos en este país de desinformados.

Lo que queda claro de todos modos, es que estamos en tierra de nadie, y que, hablando de sodomía, en el cendeac nos dan por todos los lados. Los de izquierdas, porque somos unos fachas del pp, y los de derechas, porque somos unos rojos progres. A mí me gustarían que se aclarasen, así también me podrí…

Semana sessuarrr

Vuelvo de Lyon preparado para una semana intensa. Una semana en la que el artista californiano Ron Athey va a impartir en el Cendeac un seminario sobre el rol del performer contemporáneo en y su relación con la sodomía, la glosolalia y la pulsión de muerte. Por cosas del destino, coincide esto con las clases que comienzo mañana sobre la pulsión sexual en el arte contemporáneo. Así que ahora mismo tengo la mesa llena de libros no recomendados para menores de 18 años. Desde el Marqués de Sade a Bataille, rodeado por todas las perversiones que uno alguna vez se haya imaginado. Eso sí, todo con distanciamiento crítico. Esta tarde de comenzado con una especie de conceptualización de las prácticas de prostitución a lo largo de la historia, y me encontrado con la sorpresa de que la compensación sexual a cambio de protección o alimento es algo que nos viene de los primates. Al final va a ser verdad que es el oficio más viejo del mundo.

C'est finie

Con mi clásico y ya parece que inmutable acento murciano de la huerta, al final he conseguido conferenciar a los franceses sobre Robert Morris y las políticas de la ceguera. Por lo que he podido entrever, al final la cosa ha gustado, aunque se haya comprendido lo justito, pues creo que he metido el congreso en unos berenjenales filosóficos que no sé si venían demasiado a cuento. El pobre Morris no ha podido aguantar el día y se ha tenido que ir después de comer. Así que se ha perdido la charla, pero yo he respirado tranquilo. Quizá por eso la cosa ha salido mejor de lo que esperaba. De todos modos, tengo que comenzar a quitar hierro a estos asuntos. Al final preparo demasiado material y recursos que no utilizo, y me falta tiempo por todos lados. Tendría que estar ya acostumbrado. Sin embargo, me siento bien poniéndome nervioso. Constato que aún hay cosas que respeto, cosas por las que merece la pena una cierta inquietud. Este tipo de cosas, el arte y lo que decimos sobre él, como obse…

Lyon

Con las prisas de estos últimos días, ni siquiera he tenido tiempo de escribir que no tenía tiempo de escribir que salía hacia un congreso en Lyon. Pero el caso es que ya estoy aquí, en la ciudad de los hermanos Lumière, en un apartamento de la Ecole Normal Superior de Letras y Ciencias Humanas. Después de dos noches sin dormir, he logrado acabar la ponencia que daré el viernes sobre Robert Morris y la antivisión. La verdad es que estas cosas me ponen nervioso. Sobre todo porque en la sala estará Robert Morris, a quien me hace mucha ilusión conocer, pero no tanta que me desmonte la argumentación. Vamos, un compromiso en toda regla. Y, como no tenía suficiente, la misma tarde en la que hablo, transmiten en directo la sesión para el Clark Institute en Williamstown (Massachussets). Una tontería si no fuese porque estoy pendiente de la resolución de una estancia de investigación de un semestre precisamente en ese centro. Es decir, que si la cosa sale bien, se plantea el mejor de los escen…

El ojo de la época

A petición de la lejana Venezuela, dejo aquí un textito sobre Baxandall y el objo de la época. Es un capítulo del libro El archivo escotómico de la modernidad. Es el pdf antes de la corrección que salió publicada, así que alguna errata se habrá colado. He decidido subirlo de esta manera para comprobar también cómo funciona el sistema Scribd de visualización de documentos. Se puede ver a pantalla completa pulsando el botón de ampliación de la derecha. Para imprimirlo, simplemente hay que hacer click en "print". Y para descargarlo, lo mejor es pulsar en el enlace e ir directamente a la página de Scribd. En fin, espero que sirva de algo.

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Previsión

Confirmando el peor de sus temores, encontró la casa vacía. Nadie lo estaba ya esperando. Había pasado demasiado tiempo, tanto, que incluso le había costado trabajo recordar el camino de regreso. Sin embargo, todo estaba exactamente igual que el día en el que tuvo que partir a toda prisa. Nada había cambiado. Aunque lleno de polvo y desvencijado, todo estaba en su sitio, como si nadie más hubiera vuelto a pisar la casa desde entonces. Recorrió la casa en busca de alguna señal. Pero no había signos de vida. Nada, absolutamente nada. Le sorprendió encontrar, sin embargo, la nota que escribió para dejar constancia de su partida: "No me esperes despierta. Llegaré tarde. (Ulises)".

Sequía

Estoy de sequía creadora. Entre los mil textos académicos y de catálogos, no me queda espacio en la mente para escribir algún cuento en condiciones, y mucho menos para meter mano a la novela. Durante un tiempo, los microrrelatos me salvaron la vida. Pero desde que los publiqué en la biblioteca del tranvía, parece que los condenados se resisten a salir. Se ve que se temen lo peor, quedar aprisionados en otro libro. Yo les aseguro que nunca mais, que no se preocupen, pero me dicen que se lo están pensando. Quizá un día de estos vuelvan a venir como antes. Hoy, desde luego, no.

Cosas a medio

Día de ordenar y retomar cosas a medio. Antes de comenzar a preparar la ponencia que tengo que dar en Lyon la semana que viene, miro de reojo los libros que he comprado esta semana y me entran unas ganas terribles de comenzar a leerlos. La lista inmensa, pero los últimos son:

Jacques Rancière, Le spectateur émancipé (La frabrique); Maurizio Ferraris, ¿Dónde estás? Ontología del teléfono móvil (Marbot); Paul Gilroy, Después del Imperio. Emigración, xenofobia y diversidad cultural (Tusquets); Eloy Fernández Porta, Homo Sampler. Tiempo y consumo en la Era Afterpop (Anagrama).

No puedo contenerme. Y arremeto contra uno de ellos (el de Fernández Porta). Sólo necesitaba un poquito, unas cuantas páginas para calmar mi sed. Ahora estoy algo más tranquilo. Y puedo comenzar a trabajar en serio sobre Robert Morris y la antivisualidad. Dudo que tenga tiempo mental para otra cosa en las próximas semanas.

Periferia textual

Con dos semanas de retraso, consigo terminar por fin el texto Where is Art Contemporary, un libro sobre el futuro del arte global que edita Hans Belting. Como siempre me ocurre, cada vez que tengo que escribir algo importante me entra el miedo escénico y me bloqueo. Durante el proceso de escritura de este texto, que ahora lo miro y tampoco es para tanto, me ha dado tiempo a escribir la tira de "otros textos". Ha sido curioso: cada vez que me atrancaba con una página, lo dejaba un momento y me salían siete u ocho de otras cosas. Cosas en las que iba ensayando y puliendo los argumentos del texto que se resistía a ser escrito. La verdad es que, bien pensado, la construcción de mis textos académicos es siempre periférica, a través de otros textos tangentes y excursivos que acaban conformando aquello que temo afrontar. O lo que es lo mismo, pero más claro, que doy demasiadas vueltas para llegar a lugares que tengo frente a mí desde el primer momento.

Obama-r

Como sigo liado con textos mil y en mil contextos, no he tenido tiempo aquí de hablar de Obama. Sin embargo, paradójicamente (y por cosas de trabajo), su elección me ha pillado leyendo un libro que tiene bastante que ver con él. Se trata de TheBlackAtlantic, el célebre ensayo de PaulGilroy, uno de los más reputados intelectuales de color, en el que se describe la importancia de las travesías en barco a lo largo del Atlántico como una fuente esencial para comprender los modos de formación de la moderna identidad de la raza negra. Junto al surgimiento de los estados-nación, la Modernidad, sugiere Gilroy, también estuvo producida por una serie de desplazamientos intercontinentales que crearon una especie de subcultura al margen de las identidades nacionales. La identidad negra en América y Europa se formó a través de un proceso continuo de viajes e intercambios (vinculados con el trabajo y la esclavitud) a lo largo del Atlántico.

Entre las numerosas aportaciones del ya célebre trabajo de …

Fantasmas

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Durante estas semanas estamos trabajando en clase algunos aspectos de la relación entre arte y esoterismo. Es un tema que siempre me ha interesado, y este año, por fin, me he atrevido a introducirlo en el programa de una asignatura. Y lo cierto es que, cuanto más estoy profundizando en la cuestión, más fascinante me parece. Aunque en principio parezca mentira, es posible hacer toda una contrahistoria del arte moderno a través de su relación con el espiritismo, el ocultismo y la creencia en realidades más allá de los umbrales de la percepción. Es más, se puede decir que gran parte del arte moderno, de un modo u otro, se encuentra influido por esta serie de creencias ocultistas. Unas creencias que, a poco que uno mire con cuidado a su alrededor, siguen todavía vigenentes en nuestro mundo contemporáneo. Y esto no deja de ser curioso en un tiempo, como el presente, caracterizado por una racionalidad extrema y por un desarrollo extremo de la ciencia.

William H. Mumler,Moses A. Dow, …

Materialidad

Pasar toda la tarde frente a una tumba y no sentir más que un extraño dolor de espalda. Saber a ciencia cierta que ya nada había allí. Mirar y ver que nada devuelve la mirada. Mirar y no ver nada. Volver con la sensación de que todo ha finalizado para siempre. Escribirlo desde un iphone blanco y admitir la contradicción.

Las manos pequeñas

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Las manos pequeñas es la última novela de Andrés Barba, un escritor que, poco a poco, y casi sin hacer ruido, se ha ido convirtiendo en una de las voces más singulares y sólidas de la narrativa española contemporánea. Aunque nació en 1975, su obra no es asimilable a las nuevas narrativas de los autores de la llamada generación Nocilla, sino que su producción se ha caracterizado por un intimismo y una prosa cuidada y elegante que lo acercarían a otros autores también jóvenes como Ricardo Menéndez Salmón o, allende los mares, a figuras tan exquisitas como Alejandro Zambra.

En este librito de apenas cien páginas, Barba cuenta la historia de una niña, Marina, y su contradictoria relación con su cuerpo. Una niña cuyos padres mueren en un accidente de tráfico y tiene que aprender a vivir en un orfanato en el que es vista como un ser abominable. Es una historia de alteridad. El miedo y la desconfianza ante el otro, pero también la violencia empleada para paliar ese miedo. Es también la histor…

Colomina

Excepcional el seminario que está impartiendo Beatriz Colomina en el CENDEAC. Hoy (miércoles) ha hablado sobre el modo en el que la imaginería médica (en especial los rayos X) configura la arquitectura moderna. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una conferencia. Las dos sesiones restantes (jueves y viernes) también parecen prometedoras: arquitectura de pantallas, y arquitectura en la era de la vigilancia. Un lujo que hace que, por momentos, esto adquiera cierto sentido.

Respirar

Hoy, mientras comenzaba a preparar mis clases sobre prostitución y pornografía en el arte moderno, en La ceremonia del porno, el magnífico libro de Javier Montes y Andrés Barba, me he encontrado con una argumentación de Linda Lovelace que me ha llegado al alma: "Hacía lo mismo que los faquires. La única diferencia radica en la forma del objeto engullido: se puede respirar a través de la espada, pero desde luego no hay manera de hacerlo cuando se tiene en la garganta un pene de tamaño considerable".

El transporte de la lectura

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A petición de los que no pudieron estar el otro día en la presentación, os copio aquí la reseña que Rubén Castillo hizo el pasado viernes en El faro de las letras :

El transporte de la lectura
La editorial Tres Fronteras y la Biblioteca Regional de Murcia andan desde hace meses embarcadas en un proyecto llamado La Biblioteca del Tranvía, que consiste en publicar una serie de libros de pequeño formato y distribución gratuita, del que se acaban de lanzar los volúmenes 3, 4 y 5, que fueron presentados el pasado martes en la capital de la Región por el director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, Francisco Giménez Gracia.

La primera propuesta se titula ‘Demasiado tarde para volver’ y va firmada por Miguel Á. Hernández-Navarro, un hombre de arte al que se conocía por sus ensayos sobre Estética y por su volumen ‘Infraleve’, que editó hace unos años. Partiendo de un guiño irónico-filosófico (‘Todo lo que no he escrito’), nos regala con lenguaje de engañosa facilidad una serie de historia…

Cosas que hacer

Acabo a la carrera, como todo lo que hago últimamente, el texto para la exposición de Mar Sáez en la sala de los Molinos del Río. Como siempre, se me quedan muchas cosas en el tintero. Supongo que habrá otra ocasión. Por otra parte, de aquí al viernes que viene tendré que enviar cuatro textos más para cuatro exposiciones diferentes (que no he comenzado ni a pensar), un capítulo de un libro sobre los museos globales que edita HansBelting y una comunicación a un congreso sobre RobertMorris en Lyon. Esto aparte de las clases, los seminarios del Cendeac (con comida, cena y esparcimiento del conferenciante incluidos) y algunos marrones que prefiero no mencionar. Me quedan las noches para poder trabajar. Y todavía algunos me dicen que a ver si saco tiempo para tener un hijo, que si uno se pone a pensarlo no lo hace. Yo les digo que, conforme están las cosas, el problema ya no sería criarlo, sino poderlo hacer. Ya le he dicho a womahn que no tengo inconveniente alguno en que busque a alguien…

Dolorido

Sin dos muelas y dolorido asistí anoche a la presentación de los libros del tranvía. A pesar de que había demasiada gente y de que estábamos entre amigos, el acto fue interesante, y tanto Antonio Parra como Paco López, y por supuesto Paco Giménez, dijeron cosas interesantes. El único que desentonó creo que fui yo, enchaquetado, de negro y tartamudeante. Al llegar a casa, el Madrid perdía con la Juve. Y yo no tenía fuerzas para seguir trabajando. Si llego vivo al 15 de noviembre lo consideraré todo un logro. Hasta entonces tengo tantas cosas que terminar que el sólo hecho de enumerarlas me pone nervioso.

Demasiado tarde... para presentar

Para aquellos que mañana martes por la tarde no tengan nada que hacer: a las 20:00 horas, en la cafetería del Archivo Regional de Murcia, tendrá lugar la presentación los últimos libros de la Biblioteca del Tranvía: La mansión de los mutantes, de Paco López Mengual, El sueño de Tántalo, de Antonio Parra Sanz y Demasiado tarde para volver, de un servidor de ustedes.

En el acto estaremos los autores y el Director General del Libro, Francisco Giménez. Diremos alguna tontería que otra y regalaremos libros a los asistentes. Vamos, un plan interesantísimo. Así que, si no tenéis nada mejor que hacer, y no estáis fuera de Murcia, es posible que sea buen momento para encontrarnos. Quizá demasiado tarde. Sólo Dios lo sabe.

La Arcadia que nunca estuvo allí

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En estos días de inmersión en el pasado, curiosamente, el azar me ha seguido sumergiendo en una peculiar búsqueda del tiempo perdido. Por cosas de la casualidad, la plataforma Murcia en bici me encargó a principios del verano que les hiciera una ruta guiada por las Torres de la huerta, una de las manifestaciones arquitectónicas más interesantes de la huerta murciana. Esto me quedaba más que alejado de mis intereses actuales, pero accedí (no sin ciertos reparos) a realizar el trabajo. Y con la tontería, para preparar bien la ruta, me compré una bici (y otra para womahn) antes del verano y rescaté de la memoria unos años huertanos en los que la bici era el medio de transporte por excelencia.

Hoy hemos realizado la ruta con casi cincuenta personas, y ha sido una experiencia más que agradable. Hemos pasado por algunas de estas torres, muchas de ellas amenzadas de muerte. De entre todas, sin duda, la más bella sigue siendo la de Almodóvar, frente a la que he vivido hasta que dejé la huerta …

Obscena materialidad

Esta semana apenas he podido sentarme frente al ordenador unos minutos. Las clases y los eventos del Cendeac, amén de otros líos varios, me han tenido alejado de la pantalla del ordenador y de la escritura. Sin embargo, la experiencia de las cosas de la que hablé en el post anterior ha seguido escribiéndose en mi mente. Tengo aún clavada la imagen de los zapatos de mi madre situados exactamente igual que la noche anterior a su muerte, esperando ser usados el día siguiente. Un día siguiente que no llegó. Y unos zapatos que ya nunca más fueron usados. Porque, ahora que recuerdo, en el lecho de muerte, sus pies estaban desnudos. Ya nunca más necesitó los zapatos, como ya nunca más necesitó de las cosas. Cosas que, sin embargo, seguían esperando.

Recuerdo que, cuando revolví el pasado, tuve esa sensación de espera incluso con las cosas que estaban allí antes de su muerte. Me encontré cubiertos, manteles, ropa, radios… objetos que seguían dispuestos s ser utilizados. Y fue entonces cuando …

Sus cosas

Después de siete meses, esta mañana me he armado de valor y he comenzado a limpiar la casa mis padres. Ha sido como caminar a través del tiempo, y como si el tiempo fuese una cuchilla afilada y yo anduviese descalzo con una herida abierta en la planta del pie. Sin embargo, mi rostro ha permanecido imperturbable, en estado de ataraxia, como si estuviese realizando algún tipo de ritual que me impidiese gesticular.

En la casa ya no había muerte, como la última vez que estuve. Entonces había un cuerpo tendido. Un cuerpo vacío de vida pero lleno de sentido. Hoy no había ni cuerpo ni sentido. Hoy no había nada. Y sin embargo estaba todo. Todas las cosas, allí, inmóviles, quietas, tranquilas, como si nada hubiese sucedido, como si no se hubiesen enterado de nada. Las cosas, tan llenas de memoria y tan vacías de entendimiento.

Desde el punto de vista de las cosas, mi madre aún estaba allí. Las cosas aún no la habían perdido, aún no se habían convertido en meras cosas, aún seguían siendo sus cos…

Impostar

Hace unas semanas que he comenzado las clases de la universidad, y, como cada año, me está costando un trabajo enorme mantener el presupuesto tono neutral del discurso académico. Siempre me pasa lo mismo. La seriedad me dura muy poco. No puedo evitarlo, las cosas del mundo de vida me vienen a la cabeza con la misma entidad e importancia que la materia que estoy impartiendo. Es como si lo que me rodease se inmiscuyera en la retórica y el proceso de construcción del conocimiento. Vamos, que se me va la pinza.

Por eso, para consolarme, lo primero que hago es pensar en cómo la historia intelectual de Occidente se ha construido sobre un proceso de cancelación del sujeto hablante, haciendo creer que quien habla y la cosa de la que se habla son lo mismo, que el enunciante y el enunciado pertenecen a universos semejantes. Como bien ha mostrado PeterSloterdijk en su Crítica de la razón cínica, el discurso de la academia, pero también el de la política y las instituciones de saber y poder, se co…

Llegadas

Llegué de Barcelona cargado de libros. Después de los dos días en Liber con los dientes largos (allí no se venden libros), me tuve que ir a librería La Central a ponerme como el tato. Cargué todo lo que pude (lo que me dejó la mastercard).

Sin apenas haber dormido una hora, me fui a clase a dar la perorata sobre el arte contemporáneo. Y después, aún sin haber descansado, se me ocurrió jugar un partido de fútbol que acabó a la una de la madrugada. Así estoy esta mañana, hecho cisco. Pero mentalmente renovado. Eso sí, el teléfono lo sigo cogiendo cada vez menos.

Una voz y nada más

A las seis de la mañana salgo para Barcelona. Liber, la feria internacional del libro. Esta vez sólo serán tres días los que esté fuera de casa. Y hablando de días, ya son prácticamente cuatro los que tengo el móvil apagado. Les pido disculpas a todos los que esperen mi llamada o quieran localizarme por teléfono. Creo que he desarrollado una patología extrema ante la voz telefónica. De tanto usar el móvil he llegado a un momento de saturación que me hace odiar todo lo relacionado con el teléfono. Hablar por teléfono, que en otra época fue la cosa más reconfortante, cada vez más se está convirtiendo en un suplicio. Es como si una especie de fonofobia se hubiese apoderado de mí. Una fonofobia que hace que la voz de los otros, su timbre y su textura, se me haga incómoda al oído. Es el silencio lo que reconforta mi oído. El silencio o cierta música silente, como la de Satie. Lo demás me perturba tremendamente.

Son procesos, supongo. Mientras se me pasa, me deleito con el libro de Mladen Do…

Y queda escribir

Escribir como un ser para la muerte. Es lo único posible en estos momentos. Escribir por el mero hecho de escribir. Con los ojos cerrados, sin ni tan siquiera mirar el teclado. Hacer frases en la mente. No importa equivocarse, no importa nada. Importa sólo el recuerdo. El recuerdo que se va, que parece llegar, pero que con las mismas sale volando, el recuerdo que llega como un fogonazo. Escribir mirándose las manos en el teclado, sin mirar a la pantalla del ordenador. Escribir como si sólo fuese manos, o qué se yo. Escribir mientras lo único que importa se ha ido para siempre. Escribir cuando ya no queda otra cosa. Escribir cuando lo único que resta es escribir. Y nada más. Imaginar que ya no hay nada más. Perder el tiempo en lo accesorio. Y seguir perdiéndolo para siempre. Vivir: perder tiempo. Perder el tiempo en los otros. Como si los otros no fueran más que excusas. Eso es quizá vivir. Eso y poco más. Vivir se trata de tiempo. De tiempo perdido, de tiempo que resiste a quedarse. …

Soy vila-matasiano

Anuntio vobis gaudium magnum, Enrique Vila-Matas ya tiene página web. Un motivo de alegría para sus seguidores, entre los cuales, sin ningún género de dudas, me encuentro. Vila-Matas ocupa un lugar destacado en mi canon literario, junto a Beckett, Bernhard y Blanchot. En los últimos tiempos, con ninguna otra lectura he conseguido disfrutar más que con sus libros y artículos. Como ya dije aquí hace unas semanas, en un lugar de su Dietario voluble, comenta Vila-Matas que los mejores libros son los que uno cree que podría haber escrito. Habla para escritores, es cierto, pero el caso es que con sus libros me ocurre exactamente eso, que siento que los podría haber escrito yo. Esto, por supuesto, es imposible, pues difícilmente puede uno manejar la prosa inteligente e irónica de Vila-Matas. Se trata más bien de la sensación de habitar un mundo completamente empático, de compartir unos modos, unas maneras y unos afectos hacia la vida y la literatura.

Desde aquí, a voz en grito, me declaro vil…

Reconfortado

Hoy el dentista me ha abierto las encías sin apenas anestesia. Allí, frente a la luz cegadora de la lámpara y al ruido ensordecedor del aspirador quirúrgico, en medio de un dolor creciente, me he sentido reconfortado. Una tranquilidad sin igual se ha apoderado de mí. He recordado entonces el aforismo de Cioran con el que anoche me dormí: "En este momento estoy solo. ¿Podría desear algo mejor, existe dicha más intensa? Sí, la de oír, a fuerza de silencio, cómo se agranda mi soledad".

Luego he querido mirar al cielo, dar un grito y decir "se ha cumplido". Desafortunadamente, la tortura ha acabado pronto y me he dado de bruces con la realidad. En el móvil tenía diez llamadas perdidas. Las he borrado todas y he jurado odio eterno al teléfono.

Ontología del tedio

De nuevo Cioran y la exasperación de lo humano: "No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos que forman parte de nuestra rutina y nos minan tan meticulosamente como el Tiempo".

O lo que es lo mismo: "Devastado por el tedio, ese ciclón al raletí..."

Magia de la decepción

El hastío del mundo me está venciendo poco a poco. Cada vez aguanto menos a mis semejantes. Comienzo a tener claro que sólo tengo en común con ellos el hecho de estar sostenido por dos piernas. Por eso he decidido batirme en retirada, escapar de esta batalla antes de que acabe conmigo. Escapar, salir, ocultarme... aunque sea en el fondo de mis intestinos. Y por eso también esta noche vuelvo a mi amado Cioran: "Decepcionados por todos, es inevitable que acabemos siéndolo por nosotros mismos; a no ser que hayamos comenzado por ahí".

Felicitaciones

Hoy he estado esperando todo el día una llamada que sabía que no iba a tener lugar. Es el primer día de San Miguel que mi madre no me puede felicitar. He tenido el ánimo dividido. Dividido entre el presente fugaz y el deseo de lo imposible. He intentado recordar su tono de voz al otro lado del teléfono. Y me he dado cuenta de que he comenzado a olvidar. Me he dado cuenta de que los sentidos han sido sustituidos por las sensaciones. O, incluso, por las evocaciones. Y ahora que intento escribirlo, me doy cuenta de que, en estos días, el lenguaje se me vuelve cuesta arriba y me siento torpe con la escritura. Me doy cuenta de que, en días como hoy, me conformo con acabar esta frase.

El sujeto literario [Notas sobre un dietario voluble]

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En uno de sus múltiples estudios sobre la creatividad literaria, se preguntaba Sigmund Freud cómo las fantasías personales del escritor pueden llegar a ser de interés para un individuo ajeno que no tiene nada que ver con ellas. La alteridad absoluta no nos interesa, sostenía el autor vienés. ¿Por qué, entonces, leemos las historias, las cavilaciones o los pensamientos de los demás? Porque no son del todo de los demás, dice Freud, sino que, en cierto modo, nos pertenecen y están cerca de nosotros. Esto sucede, según Freud, porque el escritor no es el otro absoluto, sino que se hace un otro digerible y comunicable, presentando lo personal a través de lo común. La literatura, en este sentido, tendrá la misión de proponer puentes entre lo personal y lo común, entre el adentro y el afuera de la experiencia.

En cierto modo, Dietario voluble, el último libro de Enrique Vila-Matas, traza y construye ese tipo de puentes entre lo personal y lo social, entre el interior y el exterior, y lo hace a…

Recibido

Hoy he recibido un regalo anónimo, La Eva futura, de Villiers de l'IsleAdam, un libro mítico que, sin embargo, no he leído. Muchísimas gracias (seas quien seas). Prometo leerlo en los próximos días. Y comentarlo cuando quieras.

Asignaturas pendientes

Esta semana han comenzado las clases. Por razones de azar las tengo todas concentradas en el primer cuatrimestre. Si logro sobrevivir, a partir de febrero seré un hombre feliz y podré escribir con cierta tranquilidad. Si no, pues habré muerto en el intento y sortearán mis bienes en una rifa navideña. Mientras tanto, os copio aquí, por simple curiosidad, el programa de una de las asignaturas que me ha tocado en liza. Tenía que hablar de los temas tradicionales de la historia del arte, historias de santos, mitología... y lo he transformado en algo que no sé muy bien lo que es, a medio camino entre la tontería y la cultura visual. Pero el caso es que no estoy del todo descontento. Lo único que ocurre es que ahora no sé cómo voy a llenar los epígrafes. En fin, Dios dirá.

Fuentes Iconográficas de las artes plásticas (contemporáneas)

1. Hacia una historia transversal del arte contemporáneo.
2. Irse de putas: el arte contemporáneo y el mundo de la noche, de Manet a Jeff Koons.
3. La pe…

Melville y el Paco

Mientras leo emociado las últimas dos páginas del dietario de Vila-Matas, me saca de la concentración una voz que llega de la calle. Una chica habla por el móvil con tal griterío que comienzo a pensar que, en lugar de teléfono, utiliza megáfono. El caso es que, justo en el momento en el que Vila-Matas habla de la tumba de Melville, apenas tres párrafos antes de acabar el libro, tengo que frenar en seco mi lectura porque irrumpe en mi salón una frase que me deja totalmente descolocado: "oye, Inma, que me he tirado al Paco". Dejo entonces a Vila-Matas, a Melville, a HartCrane y a toda la historia de la literatura y me intereso por la supuesta amante del Paco. Dice que ha esperado para contarlo hasta estar segura de lo que había hecho. Pero que ahora ya lo tiene claro: "qué fuerte, tía, me he tirado al Paco".

Después de esto, me da por reflexionar sobre las relaciones entre vida y literatura. Y pienso que, al contrario de lo que habitualmente creemos (que la literatur…

Llegar

En la página 203 de Dietario voluble, leo que hay muchas formas de llegar y que la mejor es no partir. Me quedo un buen rato pensando. Decido entonces que es buen momento para regresar de mi largo viaje. Y permanezco inmóvil unos segundos, intentando volver al lugar desde el que emprendí mi marcha. Observo, sin embargo, que ese lugar nunca existió.

Dietario

Estoy disfrutando como un niño con el último libro de Vila-Matas. Ya casi lo tengo acabado. Espero haberlo hecho para el próximo viernes, día en el que inaugura la Feria del Libro de Murcia con una conferencia a las 20 horas. En un momento del libro, el escritor alude una afirmación de Pascal según la cual "los mejores libros son aquellos cuyos lectores creen que también ellos podrían haberlos escrito". No puedo estar más de acuerdo con él, aunque esa creencia en la posibilidad de la escritura sea siempre imaginaria. Más que creer que yo podría haber escrito este Dietario, me gusta imaginarme escribiéndolo, usurpando el lugar de Vila-Matas, experimentando sus vivencias y reinventándome en cada frase, sujeto de una dieta literaria.